Hay un restaurante de Madrid donde Felipe VI ha cenado con sus amigos y que no es ninguna novedad de moda. Se llama Taberna del Alabardero, está frente al Teatro Real y lleva desde 1974 sirviendo pintxos, rabas y cocina vasca en pleno centro de la capital.
El rey aparecía hace unos días saliendo del local, en una cena con su círculo más íntimo y sin la reina Letizia, según las imágenes publicadas por la revista Semana. Nada de mesa privada en un hotel de lujo: una taberna con barra, manteles y olor a fritura recién hecha.
Una taberna vasca frente al Teatro Real
La Taberna del Alabardero está en pleno centro de Madrid, justo enfrente del Teatro Real y a un paseo corto del Palacio Real, en esa zona donde el Madrid de los Austrias se mezcla con el bullicio de la plaza de Ópera. Abrió en 1974 de la mano de don Luis de Lezama, sacerdote y hostelero, y desde entonces funciona como barra de pintxos, restaurante y sala de celebraciones.
Su nombre viene de la Compañía de los Alabarderos, los guardias reales que custodiaban los Reales Alcázares. Y hay algo más que historia en esta casa: Lezama la levantó para dar formación y una salida laboral a jóvenes con problemas de inserción, y de ahí creció un grupo con locales en Sevilla, Marbella y Pozuelo, además de un restaurante en Washington D. C. Hoy el Grupo Lezama suma diez establecimientos y más de 500 empleados. Es historia viva.
Qué se come: pintxos, rabas y huerta propia
La cocina se inspira en el recetario vasco y se apoya en producto de temporada. Buena parte de las verduras y hortalizas salen de su propia huerta en Aranjuez, un detalle que se nota en platos sencillos y bien ejecutados. La barra funciona como una barra de pintxos clásica: gildas de boquerón, matrimonio de anchoas y boquerones, jamón ibérico, ensaladilla rusa, salmón marinado en casa o esas gulas al ajillo con alioli de ajo tostado que vuelan.
En los pintxos calientes aparece lo que más sale de la barra: una brocheta de pulpo y un croquetón de jamón ibérico, junto a la txistorra de Arbizu y el solomillo ibérico con cebolla caramelizada y queso Brie. Para compartir, la lista se estira: jamón de bellota 100% ibérico, anchoas sobre caviar de tomate, pimientos de Padrón, gambones al ajillo, huevos rotos con jamón, pulpo a la brasa, rabas, torreznos con patatas revolconas, y callos a la vizcaína.
Hay mesas que no necesitan una foto bonita para llenarse: se llenan solas desde hace cincuenta años.
Y ojo, que no todo son pintxos: en la zona de restaurante hay arroces, pescados, carnes y platos de cuchara para sentarse con calma. Lo mejor viene ahora. La carta está pensada para compartir, así que ven con hambre y con gente de confianza.
Por qué este clásico vuelve a ser noticia
No es la primera vez que un Borbón se sienta a esta barra. Por sus mesas han pasado papas y reyes, además de diplomáticos, políticos y nombres grandes de la cultura. Durante la Transición, la taberna fue epicentro de media España, y hoy sus paredes, llenas de fotografías y recuerdos, funcionan como un viaje en el tiempo.
Lezama lo contaba en una entrevista concedida hace más de una década: Felipe VI, cuando aún era príncipe, ya frecuentaba la Taberna del Alabardero de Washington con sus compañeros de Georgetown, y la de Madrid para celebraciones con amigos y primos. Visto así, la cena de estos días no es una anécdota: es costumbre.
¿Y el precio? Aquí toca ser honesta: la carta cambia con la temporada y el mercado, así que conviene consultarla en el propio local o al hacer la reserva. La barra de pintxos permite picar sin sustos, mientras que la zona de restaurante sube de nivel para cenas más largas. Los precios y la disponibilidad pueden variar, así que mejor confirmar antes de ir. Con una llamada basta.
Si te apetece apuntarlo, hazlo así: caña y cuatro pintxos en la barra antes del teatro, o mesa redonda para una cena de esas que se alargan. Los fines de semana reserva con antelación, que el sitio no es precisamente un secreto. Y si dudas con el pedido, empieza por el croquetón de jamón ibérico, sigue con las rabas y remata con los torreznos y las patatas revolconas. Sale redondo.
La zona juega a favor: el Palacio Real a un paso, la plaza de Oriente al lado y el Madrid de los Austrias rondando la esquina. Es un plan perfecto para una tarde de paseo o para rematar una noche de ópera. Y si buscas dónde cenar bien en el centro de Madrid, esta taberna es una parada con fundamento. Toma nota.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Taberna del Alabardero.
- 📍 Ubicación: Frente al Teatro Real, en el centro de Madrid.
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Cocina vasca, pintxos y raciones para compartir.
- 💰 Precio medio: Consulta la carta actualizada en el local antes de ir.



