3Qué aguanta cuatro días en la nevera y qué hay que congelar el mismo día
La nevera da para tres o cuatro días, no para una semana entera. Los guisos de carne, las legumbres cocidas, las cremas y sopas, las verduras cocinadas, la patata o el boniato asados y las salsas caseras aguantan bien ese margen a 4 °C o menos. La pasta y el arroz cocidos son la excepción: mejor no pasar de uno o dos días, porque son un medio ideal para el Bacillus cereus, una bacteria que sobrevive a la cocción y cuyos tóxicos no se destruyen al recalentar. Para que el plazo se cumpla, enfría rápido las elaboraciones —nada de dejarlas horas en la olla— y guárdalas en tápers herméticos, mejor en raciones pequeñas: cuanto menos volumen, antes baja la temperatura del centro. La recomendación general es meterlas en frío en un plazo máximo de una o dos horas desde que dejan de estar calientes.
Todo lo que se vaya a comer a partir del cuarto día debería ir al congelador el mismo día de la cocción, sin esperar a que el tupper dé señales de alarma. Conviene congelar de salida el pescado y el marisco ya cocinados, los más perecederos, y también las raciones de pasta y arroz. La carne picada o el pollo crudos no aguantan más de uno o dos días en frío, así que si sobra, directo al congelador. Hay alimentos que no merecen el intento: los huevos con cáscara, la mayonesa, la lechuga o los quesos frescos pierden textura o se estropean. Descongela siempre en la nevera —unas 24 horas para una ración individual y 48 si el envase es grande— y consume en dos días lo que saques; pasados tres meses en el congelador, la calidad cae.
