Reconócelo: has lavado la espátula de silicona tres veces y sigue oliendo al sofrito de la semana pasada.
Y no, no es que friegues mal. Según recoge Mejor con Salud, sobre la superficie puede quedar una fina capa de grasa que atrapa los aromas de salsas, carnes y sofritos, por mucho que el utensilio parezca impecable al sacarlo del escurridor. La buena noticia es que no hace falta raspar ni tirar de productos agresivos: con una limpieza bien hecha y cuatro trucos de andar por casa se soluciona.
Por qué huele a comida aunque parezca recién lavada
El punto crítico está donde casi nadie mira: la junta en la que la silicona se encuentra con el mango. Ahí se acumulan restos que el lavado rápido no arrastra y que después sueltan ese aroma a ajo o a pescado cada vez que cocinas.
Antes de nada, una advertencia que vale para los cinco trucos: nada de estropajos metálicos ni limpiadores abrasivos. Rayan la superficie y, a partir de ahí, la espátula se convierte en un imán para los residuos.
El primer paso es siempre el mismo. Agua caliente, jabón lavavajillas y una esponja suave, cubriendo toda la superficie y sin apretar demasiado. Aclara con abundante agua y huele. Si el olor sigue ahí, toca pasar al siguiente método.
Una espátula limpia de verdad no huele a nada. Ni a ajo, ni a pescado, ni a fritura del domingo por la tarde.
Los 5 trucos para quitar el olor, del más suave al más contundente
Estos son, en orden, los métodos caseros que recoge la fuente. Yo los he probado casi todos y el orden importa: empezar por el más agresivo es justo lo que estropea las espátulas.
- Lavado con agua caliente y jabón, con esponja suave.
- Remojo en agua caliente con varias cucharadas de bicarbonato durante horas.
- Remojo con agua y un poco de vinagre blanco.
- Aire y sol, después de lavarla y aclararla bien.
- Guardado en seco, sin apretar unas espátulas contra otras.
El bicarbonato de sodio es el comodín cuando el lavado normal no ha bastado. Prepara un recipiente con agua caliente y varias cucharadas, sumerge la espátula y déjala ahí varias horas. Después, lava otra vez con jabón y aclara. No hace falta cubrirla con una capa gruesa ni frotar con fuerza, con el remojo vas sobrada.
Con el vinagre blanco, ojo con la proporción. Una cantidad pequeña en agua, remojo un rato y aclarado generoso. Si la espátula está grasienta, primero jabón: el vinagre complementa el desengrasado, no lo sustituye. Y sí, si te pasas, tendrás una espátula que huele a vinagre. Peor el remedio.
El sol y la ventilación hacen el resto. Deja la espátula ya limpia y aclarada en un sitio aireado donde le dé la luz, el tiempo justo para que se seque del todo. No hace falta dejarla horas expuesta.
Y el último truco es el más aburrido y el que mejor funciona: guardarla completamente seca es lo que más funciona. Si la metes húmeda en un cajón cerrado, conserva humedad y olores durante días. Si tienes varias, que no vayan apretadas unas contra otras.
Lo que he aprendido a base de estropear siliconas
Yo tuve una espátula naranja que olía a cebolla caramelizada incluso cuando hacía la compra. Le di con un estropajo verde, la dejé reluciente y la arruiné en dos semanas: la superficie quedó mate y empezó a coger olor a los tres días. Moraleja: la silicona no se limpia con fuerza, se limpia con paciencia.
¿Merece la pena insistir? Si después del remojo con bicarbonato el olor sigue ahí y la superficie está agrietada o pegajosa, no hay milagro. Cambiar de espátula sale más a cuenta que convivir con un utensilio que te amarga el guiso. En ese caso, mejor una de silicona alimentaria, que aguanta bien el calor y no ralla tus sartenes.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: 15 minutos de trabajo y, si toca remojo, varias horas de espera. Nivel de dificultad: fácil. El consejo extra: huele la espátula antes de guardarla, no después de encontrarte el cajón con aroma a fritura.


