La vivienda pública es la prioridad que reclaman los arquitectos. Lo hicieron coincidiendo con el Día Mundial de la Arquitectura y el Hábitat, celebrado el 5 de octubre bajo el lema Housing is a Human Right. Build It.
¿Qué piden los arquitectos en el Día Mundial de la Arquitectura?
Detrás de la cita está la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), que aprovechó la jornada para pedir a los profesionales que se impliquen 'más allá de la práctica del diseño' y entren en el debate sobre las políticas de vivienda, la asequibilidad y el acceso equitativo al entorno construido. En la práctica, eso significa menos firma de autor y más suelo para quien no llega a fin de mes.
El diagnóstico más repetido estos días llega desde Studio PRÁCTICA. Jaime Daroca, José Mayoral y José Ramón Sierra lo tienen claro: el mayor impacto de la arquitectura está en la vivienda pública, no en 'proyectos residenciales de lujo aislados'. Su trabajo en La Manzana Verde (Málaga) y en las 125 viviendas públicas de Sevilla va en esa dirección.
Para ellos, la sostenibilidad no puede ser un extra de gama alta. Aplicar estrategias pasivas, mejorar el confort térmico y reducir el consumo energético debería llegar a toda la promoción pública, porque, aseguran, 'la verdadera sostenibilidad debe ser democrática y accesible. Lo contrario es dejar el bienestar en manos de quien puede pagarlo.
¿Por qué la ciudad consolidada gana a las promociones de lujo?
Y el debate no se queda dentro del edificio. La vivienda forma parte de un barrio, el barrio de una calle y la calle de una ciudad. Ahí el cuello de botella tiene nombre propio: el suelo. Desde el estudio b720 lo resumen así: 'Hace falta conseguir suelo para poder generar vivienda'. Defienden que esa necesidad conviva con zonas verdes y objetivos de sostenibilidad, sin tener que elegir entre lo uno y lo otro.
Otra vía que gana terreno es la de las cooperativas en cesión de uso, donde la propiedad es colectiva y nadie puede vender ni subarrendar su casa. Cataluña lleva ventaja: La Borda abrió en Barcelona en 2018 y a ella se sumaron después La Balma y otras promociones. Ricard Grau, del estudio Laboqueria, lo resume sin rodeos: en estos proyectos 'nadie es propietario de la unidad de vivienda donde está; solo eres un socio más'.
Habitar de verdad exige algo previo al diseño: poder quedarse. Sin permanencia no hay hogar, por luminoso y flexible que sea el piso.
La planta flexible es otro de los argumentos que estos profesionales repiten. En las 125 viviendas públicas de Sevilla, el estudio liberó la estructura interior para que las casas contiguas puedan unirse o redistribuirse cuando cambie la familia. La idea de fondo: una vivienda pública pensada para durar y adaptarse, con luz, ventilación y espacios exteriores que no sean un privilegio de unos pocos.
Lo que está en juego: del derecho escrito a la llave en la mano
La Ley 12/2023 reconoce la vivienda como pilar del bienestar social. Su preámbulo la sitúa como centro de todas las políticas urbanas y como el lugar donde se desarrolla la vida privada y familiar. El papel aguanta ese enunciado sin problema.
Lo que no aguanta tan bien es el contexto: un precio del alquiler que no da tregua, escasez de vivienda asequible, contratos precarios y un mercado que trata la casa como un activo que rentabilizar antes que como una necesidad básica.
Por eso el llamamiento de la UIA tiene sentido práctico. Si la vivienda es un derecho sobre el papel, el suelo público, la financiación y la normativa son las herramientas para hacerlo real. La neuroarquitecta Ana Mombiedro lo traslada al terreno del bienestar y defiende que 'la belleza es una cuestión de humanidad, es un derecho'.
Queda por vigilar la letra pequeña: cuánto suelo público se libera de verdad para vivienda asequible, cómo avanzan las promociones anunciadas, y si el modelo cooperativo cruza fronteras más allá de Cataluña. La arquitectura puede hacer un piso más habitable, más flexible y más bello. Lo que no puede garantizar por sí sola es que quien lo habita tenga derecho a quedarse.
🏠 Las llaves de la noticia
- 🔑 Qué te importa: Los arquitectos reclaman que la política de vivienda priorice el parque público y la ciudad ya construida.
- 💡 Por qué te importa: De ese enfoque depende el precio, la calidad y la capacidad de adaptación de la vivienda asequible.
- 📊 Apunta estas cifras: La Borda se inauguró en Barcelona en 2018; en Sevilla hay 125 viviendas públicas con planta flexible; el lema de la UIA se difundió el 5 de octubre.



