Reconócelo: cuando llega octubre y baja el termómetro, lo único que te apetece es un plato de cuchara calentito y sin complicaciones. Y si encima sale por cuatro perras, mejor que mejor. Pues resulta que la crema de calabaza asada con zanahoria y patata que ha enamorado a media cocina cumple las dos cosas.
La receta la ha popularizado el blog gastronómico Trendencias, que cada otoño saca la calabaza a pasear. Eso sí, aquí te la cuento a prueba de torpes, con tiempos exactos y sin florituras.
Qué lleva esta crema de calabaza asada (y por qué cunde tanto)
Para cuatro personas necesitas 600 gramos de calabaza, patata, zanahoria, un cuarto de bulbo de hinojo fresco, cuatro estrellas de anís, 600 mililitros de caldo de verduras y 70 mililitros de nata para cocinar. Nada de ingredientes raros ni de esos que solo encuentras en una tienda gourmet. Todo lo tienes en cualquier supermercado de barrio.
La gracia está en asar la calabaza con su piel, envuelta en papel de aluminio y con una estrella de anís dentro de cada paquete. Horno a 190 grados durante 30 minutos y listo. Mientras se asa, tú puedes ir pelando patatas o viendo una serie.
Después se pica todo, se añade el caldo y se deja cocer a fuego lento entre 25 y 30 minutos. Se tritura, se pasa por un chino para que quede fina y se termina con la nata. Si tienes Thermomix, velocidad 3 o 4 durante 30 minutos a 90 grados y luego turbo. El chino marca la diferencia.
El anís estrellado, el detalle que casi nadie se atreve a probar
El anís estrellado (puedes ver qué es exactamente en Wikipedia) es lo que convierte esta crema en algo distinto. Es un toque sutil y dulzón que no se nota de forma agresiva, pero que cambia el plato por completo. La primera vez dudas. La segunda, no la haces sin él.
Una crema de cuchara no necesita veinte ingredientes: necesita la calabaza buena, un caldo decente y no tenerle miedo al anís.
Ojo con el hinojo si nunca lo has usado: solo va un cuarto de bulbo y aporta un fondo aromático que casi no se identifica pero que redondea el conjunto. Si no lo encuentras, la crema sale igual de buena sin él.
Por qué esta receta funciona mejor que una crema de bote
Las cremas de sobre o de bote están bien para un apuro, no lo vamos a negar. Pero hay una diferencia brutal entre abrir un brick y asar tu propia calabaza. El sabor dulzón y cremoso de la hortaliza recién asada no se parece en nada al de una crema industrial, que muchas veces sabe a calabaza edulcorada y poco más.
Cada otoño vuelven las recetas de calabaza y siempre triunfan las que combinan lo dulce con un toque distinto. Aquí ese toque es el anís, y es lo que separa esta crema de las mil versiones que ya conoces. Si te da pereza encender el horno, lo entiendo. Pero merece la pena asar la propia calabaza.
El resultado, servido bien caliente en plato hondo o en taza de desayuno, es una cena completa para un martes de frío. Y para los tropezones, lo que tengas por casa: pollo cocido, unos taquitos de jamón, un huevo duro picado o unos copos de cebolla frita crujiente. Aprovechamiento puro.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: 60 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: asa la calabaza la víspera y tendrás media cena resuelta.



