Rafa Nadal ha vuelto a coger la raqueta. Lo ha hecho en casa, en la Rafa Nadal Academy, para celebrar el décimo aniversario del centro de alto rendimiento que lleva su nombre, y ha aprovechado para contar cómo se vive dos años después de dejar la competición: mejor de lo que esperaba.
El exnúmero uno del mundo se metió en un torneo de exhibición con viejos conocidos. Capitaneó el Team Nadal junto a Carlos Moyà, David Ferrer, Richard Gasquet, y enfrente estuvo el Team Murray, con Andy Murray, Fabio Fognini, Dominic Thiem y Marat Safin. Sin ranking, sin puntos y sin la tensión de un cuadro oficial: puro reencuentro.
Es el trabajo de mucha gente. Y para mí, tener la oportunidad de jugar delante de gente de mi pueblo me ha hecho mucha ilusión', dijo en una rueda de prensa breve, según recoge Diez Minutos. El detalle no es menor: su vuelta a una pista no responde a una decisión deportiva, sino a un cumpleaños.
La vuelta a la pista que no es una vuelta al tenis
'Hoy saldrá el cero por ciento del Rafa competidor', confesó. Y lo justificó con números de andar por casa: en los dos años anteriores había tocado la raqueta unas cuatro veces, media hora cada una; en las dos últimas semanas, seis. El Rafa competidor no ha vuelto ni tiene intención de hacerlo. 'No nos queremos hacer daño, que algunos no estamos preparados', añadió entre risas.
Ahí está la clave. Después de una carrera entera jugando al límite, el cuerpo pasa factura y la raqueta deja de ser un juguete. 'Coger la raqueta siempre me divertirá, otra cosa es que cierre la puerta a exhibiciones, las jugaré, pero es un proceso lento. Al final acabé mi carrera con muchos problemas físicos, la raqueta me recuerda muchos de los dolores que pasé'.
Ese 'proceso lento' es justo lo que persigue: coger la raqueta sin que le recuerde nada malo.
Nadal no ha vuelto para competir, ha vuelto para comprobar que puede tocar la raqueta sin que el cuerpo le pase la factura.
Cómo se vive sin dolores (y por qué eso lo cambia todo)
La parte buena es que los dolores han desaparecido. 'Puedo vivir mejor de lo que me esperaba, para mí es muy importante después de vivir muchos años de otra cosa', admitió. 'Físicamente vivo mejor de lo que esperaba tras dejar el tenis. Los dolores recurrentes han desaparecido. Si vives con dolor diario no te deja de afectar', explicó. Y ese 'no te deja de afectar' incluye también el humor con el que uno se levanta cada mañana.
La retirada ha sido más un alivio médico que una derrota deportiva. Después de años escuchándole hablar de dolores, tiene todo el sentido del mundo.
Qué hace ahora y por qué no se ve entrenando
Su día a día está repartido entre negocios, academia y familia. En casa le esperan Mery Perelló y dos hijos pequeños, y con ese panorama la pregunta era obligada: ¿entrenar a tenistas profesionales? La respuesta no cierra ninguna puerta del todo.
'Nunca digas nunca, estoy aquí para dar apoyo a los niños de la academia y abierto a echar un cable al que me lo pida. Tengo dos niños pequeños, muchas otras cosas que me ocupan. No creo que mi vida actual me permita ser entrenador en lo que requiere hoy en día. En cinco años nunca se sabe, pero ahora no pasa por mi cabeza'.
Ojo con el 'nunca digas nunca', porque es la frase más repetida del gremio de los retirados.
El precedente que Nadal no quiere repetir
En el tenis hay dos caminos después de colgar la raqueta. Uno es el de Federer: exhibiciones sueltas, negocios y una presencia pública sin calendario. Nadal ha elegido ese camino. El otro es el de los que vuelven por la puerta de atrás, como entrenadores a tiempo completo, con 40 semanas de viaje al año y la misma exigencia que dejaron atrás. Más contexto sobre su carrera en la entrada de Wikipedia dedicada al tenista.
Su academia ayuda a entenderlo: cumple una década funcionando y sigue siendo su gran proyecto. Pasar al banquillo requeriría recuperar la rutina que precisamente le ha costado la salud. La mayoría de los exjugadores que da el salto a entrenar lo hace porque echa de menos la competición; Nadal viene a decir que no la echa de menos lo suficiente.
Tampoco hay que descartar que en cinco años le veamos dirigiendo a alguien desde la silla. Hoy la foto es otra: un cuarentón jugando una exhibición en su propia casa y yéndose a dormir sin dolor de espalda.
Lo próximo pasa más por la academia y los negocios que por el cuadro de un torneo. Y si vuelve a una pista, será con la misma etiqueta: exhibición, sin ranking y con amigos.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Rafa Nadal, su academia de Manacor y una exhibición con Moyà, Ferrer y Murray.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Ninguno: confirma que los dolores han desaparecido y que vive mejor que antes.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque verle con la raqueta sin sufrir es la mejor noticia posible.



