El Museo de Bellas Artes de Bilbao estrena una nueva etapa tras la mayor ampliación de su historia. Lo hace, además, con el respaldo de algunas de las pinacotecas más importantes del mundo, del Prado al Guggenheim Bilbao.
La transformación no solo modifica la fisonomía de una de las instituciones de referencia del País Vasco: también le otorga más espacio y nuevas posibilidades expositivas. Eso sí, antes de organizar la visita conviene confirmar horarios, entradas y actividades en la web oficial del museo.
Qué cambia en el Museo de Bellas Artes de Bilbao
Hablamos de un museo que ha crecido y de una ciudad que ha cambiado con él. Miguel Zugaza ha pilotado la mayor ampliación de la historia de la pinacoteca, un proyecto que llega después de años de obras y que abre una etapa nueva para la institución.
La colección del museo reúne una parte esencial del relato artístico vasco, y ese es uno de sus grandes activos. Entre sus fondos hay varias obras de Eduardo Chillida, como Lugar de encuentros IV (1973), una gran escultura de hormigón de más de cuatro metros de longitud que el propio artista donó al museo en 1982. Durante los trabajos de ampliación, la pieza se trasladó de forma temporal a Chillida Leku.
Otro nombre propio de esa historia es el de Jesús Mari Lazkano. En otoño de 2010 el museo le dedicó una gran retrospectiva, De la arquitectura a la naturaleza, con más de 70 obras de mediano y gran formato, veinte de ellas creadas para la ocasión y con el propio edificio de la pinacoteca como tema central. De su producción, el museo conserva Bilbo MMX, un lienzo de más de siete metros sobre la transformación urbanística de la ciudad. Retrato de una ciudad que cambia.
Ampliar un museo no es solo sumar metros: es ganar espacio para contar mejor lo que ya forma parte de nosotros.
Las voces que acompañan la reapertura
El Bellas Artes no reabre solo. Buena parte de los museos con los que mantiene una relación más estrecha se han pronunciado sobre este momento. El vínculo más visible es el que mantiene con el Guggenheim Bilbao: dos instituciones con colecciones, arquitecturas, y modelos de museo diferentes que, sin embargo, conviven en la misma ciudad y forman parte de una oferta cultural que ha convertido a Bilbao en un destino artístico internacional.
De hecho, ambos han estrechado lazos con una entrada conjunta que permite visitar los dos museos aprovechando su cercanía. Para Miren Arzalluz, directora del Guggenheim Bilbao, esas diferencias son la fortaleza, porque permiten construir una propuesta cultural de especial valor para quien visita Bilbao. La reapertura, dice, sitúa al museo ante un panorama tan estimulante como prometedor. Ahí está la diferencia.
Desde Madrid llega otro aval. Miguel Falomir, director del Museo del Prado, ha expresado el respeto de la pinacoteca madrileña hacia el museo bilbaíno, que vive ahora su momento de mayor esplendor. El vínculo viene de lejos: Miguel Zugaza dirigió el Prado durante casi quince años, entre 2002 y diciembre de 2016, después de haber estado al frente del Bellas Artes entre 1996 y 2002. Además, ambos museos han contado con el arquitecto Norman Foster para sus respectivas ampliaciones.
La tercera mirada llega desde Hernani. Chillida Leku representa otra manera de entender la institución museística, ligada a la figura de un solo artista, y su director, Mikel Chillida, recuerda una frase que su abuelo, Eduardo Chillida, repetía al hablar del Bellas Artes: 'moderno como las olas, antiguo como la mar'. Pocas definiciones mejores.

Por qué esta reapertura trasciende los muros del museo
La evolución del museo no se entiende al margen del ecosistema artístico vasco ni de la transformación que Bilbao ha vivido en las últimas décadas. La aparición del Guggenheim, hace casi tres décadas, cambió la posición de Bilbao en el mapa cultural internacional. Chillida Leku consolidó después un relato propio en torno al arte vasco. Y el Prado representa la gran referencia estatal con la que el Bellas Artes comparte una misión esencial: conservar, estudiar y acercar el patrimonio a la sociedad.
En ese mapa cada pieza cuenta. El museo de Hernani aporta una forma distinta de mirar, atada a la obra de un único creador; el Bellas Artes guarda el relato artístico vasco dentro de una colección mucho más amplia. Para quien ya conoce sus salas, esta nueva etapa es una excusa perfecta para volver con otros ojos. Para quien nunca ha entrado, quizá sea el mejor momento. Merece la visita.
Cómo visitarlo y qué tener en cuenta
La mejor noticia para quien esté planeando una escapada es la entrada conjunta con el Guggenheim Bilbao, que permite recorrer los dos museos aprovechando su cercanía. Para todo lo demás —horarios, tarifas, días de cierre y actividades paralelas—, lo prudente es consultar la información actualizada en la web del Guggenheim Bilbao y en la del propio Museo de Bellas Artes.
Ficha técnica
- Título: Nueva etapa del Museo de Bellas Artes de Bilbao tras su ampliación.
- Autor o autora: Eduardo Chillida, Jesús Mari Lazkano y otros nombres de la colección vasca.
- Qué puedes ver: La colección renovada de arte vasco, con la escultura Lugar de encuentros IV (1973) y el lienzo Bilbo MMX entre las piezas destacadas.
- Recinto y ciudad: Museo de Bellas Artes de Bilbao, Bilbao.




