5:8, 5:2 o días alternos: qué protocolo tiene mejor respaldo (y cuál se abandona antes)
Cuando se comparan los tres protocolos, la evidencia más amplia disponible —una revisión sistemática con metaanálisis en red publicada en The BMJ en junio de 2025, que reúne 99 ensayos clínicos y 6.582 adultos, en su mayoría con sobrepeso u obesidad y casi el 90% con problemas de salud— señala que ninguno arrasa. El ayuno en días alternos (ADF) es el único que supera ligeramente a la restricción calórica continua, con 1,29 kg más de pérdida de peso de media, y también se impone algo a la ventana 16:8 (1,69 kg) y al 5:2 (1,05 kg). Pero esas diferencias quedan por debajo del umbral de 2 kg que los propios autores fijan como relevancia clínica. El ADF sí mostró mejores cifras en colesterol total, triglicéridos y colesterol no HDL.
El otro lado de la balanza es la adherencia, y ahí el patrón se invierte. En esa misma revisión, al analizar solo los estudios de 24 semanas o más, las diferencias entre protocolos desaparecen, algo que los investigadores atribuyen a que el cumplimiento se diluye con el tiempo. El 5:2 es el que peor envejece: en un ensayo de 52 semanas la adherencia cayó del 74% al 22%, y en otro trabajo pasó de cerca del 80% a las seis semanas a un 20% al año. El ayuno en días alternos, precisamente el mejor respaldado a corto plazo, también registró más abandonos que la restricción diaria en un ensayo de doce meses (Trepanowski, 2017). La ventana 16:8, menos exigente, tiende a tolerarse y mantenerse mejor.
