Tyson Fury quiere a Donald Trump en su ringwalk y su pelea contra Anthony Joshua ya tiene el circo que le faltaba. Lo ha contado él mismo, entre risas y con la cara muy seria, a dos meses del combate.
Fury quiere a Trump en el ringwalk y ya lo ha pedido en voz alta
El británico planea invitar al presidente de Estados Unidos a acompañarle en su entrada al ring el próximo 11 de diciembre, cuando se mida a Anthony Joshua en el Principality Stadium de Cardiff, un recinto con capacidad para 80.000 personas. La oferta todavía no está hecha, pero la intención es firme: quiere a Trump caminando a su lado antes de la campana.
'Voy a hacerle la oferta a mi viejo colega, mi viejo amigo, y veremos si está disponible. Probablemente sea complicado por la situación en la que está ahora mismo, siendo el presidente de Estados Unidos', ha explicado Fury en declaraciones recogidas por Sky Sports. Los dos ya coincidieron en junio, en el evento UFC Freedom 250 celebrado en la Casa Blanca, y el boxeador no ha dudado en tirar de ese hilo ahora que tiene un escaparate global.
El detalle importa menos de lo que parece. Aquí no se negocia una esquina ni un contrato: se vende una entrada. Y un ringwalk con Trump es contenido puro para las redes.
El plan real de Fury: usar a Joshua para llegar a Usyk
Porque la pelea, en el discurso de Fury, es lo de menos. El británico insiste en que su prioridad sigue siendo Oleksandr Usyk, al que ya ha perdido dos veces, y con el que quiere cerrar una trilogía en Nueva York. 'No tengo ninguna intención de retirarme después de Joshua. Estoy usando a este don nadie como calentamiento para Usyk', ha soltado. 'Os garantizo que la noche en que lo deje seco no va a saber ni qué hora es.'
Fury también ha lanzado el argumento de que llega rodado: 'Este año será el más activo para mí desde 2018. Será mi tercera pelea'. Para sostenerlo ha tirado de sparrings gigantes: doce asaltos con Arslanbek Makhmudov, de 2,03 metros, y siete con Mariusz Wach, de 2,00, antes de medirse a un Joshua que ronda los 1,98. Su resumen: 'Estoy a tope, me siento fantástico, tengo 38 años jóvenes'.
En la previa se ha colado además otro frente abierto: Joshua ha vuelto a trabajar con un entrenador al que Fury ha tildado de traidor en el pasado, según recoge Sky Sports. Un ingrediente más para una pelea que lleva años cocinándose entre negociaciones eternas y que esta semana ha tenido por fin su primer cara a cara.
En el boxeo el espectáculo empieza mucho antes de la campana, y ahora el ringwalk también se pelea en las redes.
Por qué la jugada le sale redonda (a él, sobre todo)
Fury lleva toda su carrera alimentando el personaje en las previas y ha entendido antes que nadie que una entrada al ring es un anuncio de cuarenta segundos. Trump, disponible o no, es el nombre más grande que puede colgar de esa cuerda. Si acepta, la pelea se convierte en un asunto de política internacional con cámara en mano. Si dice no, Fury ya ha ganado igual: la conversación existe y su nombre aparece en todas partes.
El riesgo está en el otro lado. Para Joshua, meterse en ese relato es aceptar que el foco no esté nunca en su boxeo. Y la pelea, por sí sola, ya tenía argumentos de sobra: dos excampeones mundiales del peso pesado, británicos, con años de negociaciones, fallidas a la espalda y un estadio lleno en el horizonte. Que el relato lo monopolice una posible entrada de Trump dice bastante de cómo se venden hoy los combates.
Lo que viene se sigue con relativa facilidad. Primero, si el equipo de Fury formaliza la invitación y si alguien responde desde la Casa Blanca. Después, el 11 de diciembre, un combate que Fury ha decidido vender como trámite y que Joshua tiene motivos para tomarse como algo bastante más personal. Y en el fondo, la trilogía con Usyk, esa pelea que Fury lleva meses señalando en el calendario sin que nadie la haya firmado todavía.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Tyson Fury ha dicho que invitará a Donald Trump a su ringwalk del 11 de diciembre contra Joshua en Cardiff.
- 🔥 Por qué arde: Porque mezcla boxeo, política y un cara a cara que lleva años cociéndose con negociaciones fallidas.
- 📲 Lo que viene: Ver si la invitación se formaliza y si Fury sigue vendiendo la pelea como trámite antes de Usyk.

