Si estás en Bilbao este otoño, hay una cita con el arte que no deberías dejar pasar. El Museo de Bellas Artes reabrirá el 6 de octubre con la ampliación firmada por Norman Foster y Luis María Uriarte, un proyecto que gana más de 6.000 metros cuadrados y cambia por completo la manera de recorrer su colección.
El centro da así un salto de escala y se sitúa como el gran museo de la ciudad, clásico y moderno a la vez. Lo resume su director, Miguel Zugaza: más que una ampliación, la reforma aporta al museo una dimensión nueva.
Qué cambia en el Museo de Bellas Artes de Bilbao
Foster y Uriarte ponen de acuerdo dos edificios que nunca habían conversado del todo: el neoclásico de 1945, que se mira en el Prado, y el de los años setenta, de ascendencia miesiana.
Norman Foster añade una tercera piel al conjunto y convierte la antigua plaza exterior en un atrio que funciona como primera sala expositiva. En el centro se alza la fuente dedicada al compositor Juan Crisóstomo de Arriaga, el Mozart español, esculpida por Francisco Durrio en 1933: la musa Euterpe sostiene una lira de la que brotan chorros de agua y mira hacia el óculo luminoso proyectado por los arquitectos.
Alrededor se despliega un bosque de esculturas donde el Homenaje a Calder de Chillida y el acero de Richard Serra dialogan con la vidriera moderna de Pablo Palazuelo. A la colección se suman, además, dos esculturas de Anthony Caro y una de Anselm Kiefer donadas por el propio arquitecto.
Antes de subir, dos figuras colgadas de Juan Muñoz danzan en el aire y señalan el arranque de la visita. El recorrido avanza en orden cronológico, una decisión poco frecuente hoy: la colección transita desde la Antigüedad hasta el siglo XX por salas de colores distintos, del azul del Barroco al verde del siglo XIX y las vanguardias.
Hay ampliaciones que solo suman metros y otras que cambian la forma de mirar una colección entera.
Ya en las plantas tercera y cuarta aparecen las salas nuevas. Arriba, un vacío de 1.300 metros cuadrados acoge las piezas más radicales del arte vasco actual: las esculturas de June Crespo, las imágenes de una performance (una acción artística en vivo) de Jon Mikel Euba, la instalación sonora Respiración oceánica de Itziar Okariz, o la Geometría de los agujeros negros de Ibon Aranberri.
Una museografía que repara la ausencia de mujeres artistas
Uno de los gestos más interesantes de la nueva museografía es la manera en que el museo mira de frente a una carencia histórica. En cada sala donde no hay presencia femenina, sobre todo en las del pasado, se incorpora la obra de una creadora contemporánea.

Basta mirar los muros rosa pastel del medievo, donde cuelgan los Cristos crucificados y las tallas del Renacimiento. La artista vasca Lorea Alfaro responde a ese tiempo con una fotografía sostenida por finos clavos: una joven con sudadera Nike posa ante un kouros griego en el Museo Arqueológico de Atenas. La obra se titula Nike, un guiño a la marca deportiva y a la diosa de la victoria.
Un museo de colecciones y una historia que lo explica
El Bellas Artes es una colección de colecciones: alrededor del 70% de sus fondos procede de donaciones y legados, como recuerda su director. Esa condición explica el peso del mecenazgo en el relato del centro.
De ahí también la muestra temporal La búsqueda del comienzo, concebida como homenaje al filántropo Plácido Arango, donde conviven un Velázquez cedido por la Hispanic Society de Nueva York, un Ecce Homo de el Divino Morales y una escultura suspendida de alambre de la venezolana Gego.
La trayectoria de Miguel Zugaza ayuda a entender el momento: dirigió el Bellas Artes con 32 años, tomó las riendas del Prado en 2002, en plena ampliación de Rafael Moneo, y en 2017 regresó a Bilbao para liderar este cambio. Su apuesta por la cronología y por el diálogo entre siglos conecta con la tradición del centro, pero responde a una idea muy actual: la de un museo que se pregunta qué falta en sus paredes.
Si el Guggenheim dio a Bilbao una imagen global, Bilbao suma ahora un Bellas Artes renovado y más ambicioso, con la carta del relato largo: la del arte que se entiende en secuencia.
Cómo y cuándo visitar el Museo de Bellas Artes de Bilbao
El museo reabrirá sus puertas al público el 6 de octubre. Conviene confirmar horarios, precios y días de acceso gratuito antes de organizar la visita, ya que la puesta en marcha de las nuevas salas puede alterar recorridos y accesos. Puedes consultar esa información en la web oficial del Museo de Bellas Artes de Bilbao.
La sala 13 merece una parada larga. Bajo el lema vasco Ez Dok Amairu (No hay trece), que Jorge Oteiza propuso en los años sesenta, el espacio reúne sus piezas de pequeño formato con el parque de Doña Casilda al fondo: casi una biblioteca de esculturas, con los árboles tras el cristal. Una forma preciosa de terminar la visita.
Ficha técnica
- Título: Reapertura y ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao.
- Autor o autora: Arquitectura de Norman Foster y Luis María Uriarte; colección permanente del museo.
- Qué puedes ver: Más de 6.000 metros cuadrados nuevos, atrio de entrada, terrazas expositivas, recorrido cronológico y una sala superior dedicada al arte vasco más reciente.
- Recinto y ciudad: Museo de Bellas Artes de Bilbao, Bilbao.




