Star Wars: Galactic Racer devuelve a la saga a los circuitos después de veinte años. Y no viene a hacer bulto.
Ya está en PS5, Xbox y PC, firmado por Fuse Games: un estudio fundado en 2022 por cinco veteranos de Criterion —Burnout, Need for Speed, Star Wars Battlefront— que se largaron de Electronic Arts. Polygon lo corona como el mejor arcade de carreras en una generación, Eurogamer va en la misma línea e IGN matiza que la fuerza le acompaña, aunque aún queda camino.
Qué hace Galactic Racer que no hagan los demás
La premisa se coloca en la Nueva República, ese hueco de paz relativa entre los episodios 6 y 7. Darius Pax monta una liga de carreras ilegales y el invento se le escapa cuando Kestar Bool compra media parrilla con la cartera de su padre. Para desmontarlo, Pax cuela en la competición a Shade, un mensajero con una cuenta pendiente. Nada revolucionario. Funciona.
El encanto está en cómo se conduce. Media docena de planetas, cada uno con su clima y sus consecuencias: en Ando Prime el vehículo se congela y pierde agarre, en Centinela 1 cada segundo fuera de pista corroe el chasis hasta que revienta y en Jakku puedes colarte por naves imperiales estrelladas para esquivar el calor, a cambio de una trazada más sucia. Hay speeders terrestres, motos speeder y speeders rasantes, además de las vainas de carreras del Episodio 1, que compiten aparte porque casi duplican la velocidad del resto.
Y luego está el turbo, que aquí son dos. La poscombustión se recarga cuando la sueltas; el ramjet solo se activa a tope y hay que llevarlo enganchado, con la temperatura subiendo cada segundo hasta que explotas. El frío regala tiempo de ramjet, el calor te lo cobra. Sostenerlo exige dominar el derrape, no pulsar un botón.
Un estudio de veteranos sin editora detrás acaba de demostrar que el arcade de carreras no estaba muerto, solo mal gestionado.
Las comparaciones son inevitables y el juego las invita: takedowns y cámara de choque de Burnout, derrapes con freno lateral de Wipeout y circuitos que miran de reojo a Motorstorm: Pacific Rift. Ninguna de esas tres sagas ha tenido entrega original en las dos últimas generaciones. Ahí está el hueco.
La sorpresa: la campaña es un roguelite y funciona
El modo Campaña es un roguelite de carreras con estructura de Slay the Spire: eliges caminos, alternas carreras con Eliminadores en los que hay que quedar en el Top 3, pruebas de campo y eventos narrativos donde decides si picas a un rival o le saboteas el vehículo. Cada carrera se juega con Fichas que puedes perder al estrellarte o al quedarte fuera del podio, y sin ninguna la run muere. Cuando solo te queda una, la mayoría de los rivales no duda en embestirte.
Entre run y run llegan las mejoras permanentes, con tope de nivel por vehículo para que no lo resuelvas todo a base de números: lo que manda es el estilo de pilotaje, con bonos por derribar, por abusar del ramjet o por conducir limpio. Y el guion tiene comedia, un villano detestable y secundarios con gracia, con Sebulba ejerciendo de vieja gloria que se queja de que los pilotos de hoy son unos blandos.
Hay dos actos más de dificultad creciente y un pero claro: en el tercero sobran pruebas y las runs se estiran hasta casi el doble que en el primero. Para la concentración que exige el juego, es demasiado.
Por qué este juego importa más de lo que parece
Entre 2020 y 2022 se multiplicaron los estudios de veteranos: gente que huía de las megacorporaciones con financiación fresca. Muchos murieron antes de firmar su debut y el término acabó cargando una connotación fea. Galactic Racer demuestra que el problema no era el talento, sino las editoras que dejaron morir el arcade de carreras por puro desinterés.
También hay modo Arcade, Ubicaciones y un multijugador de cuatro modos que no hemos podido probar y del que solo conocemos lo que dicen los menús. Como carta de presentación, sobra.
Fuse Games ha encontrado el hueco perfecto dentro de la licencia: ni Jedi, ni Sith, ni skywalkers, sino la esquina rara de Star Wars —especies que aparecían tres segundos en plano de fondo— convertida en arcade de los de antes. Si el online aguanta, esto no es nostalgia: es una franquicia.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 8,5/10. No es redondo —el Acto 3 se hace largo y el multijugador está por ver— pero es el arcade de carreras que llevábamos dos generaciones pidiendo a gritos, con derrapes, takedowns y un ramjet que te hace sudar. Si te gustaba Burnout, esto no es una recomendación: es una obligación.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Fuse Games debuta con el primer juego de carreras de Star Wars en veinte años y la crítica lo corona.
- 🔥 ¿Por qué importa? Recupera un género que las grandes editoras dejaron morir y le añade una campaña roguelite.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos afecta: si vende, prepárate para más arcades de carreras con licencia.



