5 senderos y miradores secretos en estos destinos que no cuestan ni un euro este otoño

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Sendero del Volcán de La Corona: túnel de lava y malpaís sin entrada (Haría, Lanzarote)

El accidentado terreno volcánico de Lanzarote ofrece un paisaje natural espectacular bajo cielos nublados.

El norte de Lanzarote guarda un volcán que no cobra entrada. El Monumento Natural de La Corona se levanta en el municipio de Haría con unos 600 metros de altitud y un cráter de casi 200 metros de profundidad, fruto de una erupción ocurrida hace unos 21.000 años. El sendero arranca en el pueblo de Ye, junto a la iglesia de San Francisco Javier: un camino de arena que asciende entre viñedos plantados en chabocos, higueras y muros de piedra seca hasta el borde del cono. Son alrededor de cinco kilómetros de ida y vuelta, de dificultad baja y aptos para familias. Desde 2023 está prohibido bordear la cresta del cráter por el riesgo de derrumbe, así que conviene conformarse con la cota 483, donde ya se domina el archipiélago Chinijo con La Graciosa y Montaña Clara al fondo, el Mirador del Río y la costa de Órzola.

La recompensa es el malpaís: unos 18 kilómetros cuadrados de lava solidificada que se derraman desde el cráter hasta el mar, cubiertos de tabaibas, verodes y comunidades de líquenes. Bajo esa superficie corre el tubo volcánico de La Corona, de 7,6 kilómetros, con 1,6 sumergidos que lo convierten en el mayor conducto volcánico submarino del planeta. Su trazado se sigue desde fuera por los jameos, los hundimientos del techo que salpican el campo de lava. La Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua tienen entrada de pago y solo se reservan online, pero caminar sobre el malpaís y asomarse a los jameos abiertos no cuesta nada. El otoño, con temperaturas más suaves y menos sol, es la mejor época para recorrerlo.