Madrid se ha consolidado como la capital española del teatro musical: pocas ciudades europeas concentran tantos títulos de gran formato en tan pocas calles. Entre la Gran Vía y sus alrededores conviven producciones con años de permanencia, estrenos recién aterrizados y montajes que llegan desde circuitos alternativos con un lenguaje propio. Esta selección reúne cinco funciones que pueden verse ahora mismo en la cartelera madrileña, en recintos de aforos y características muy distintos.
El criterio no es el ranking de taquilla, sino la variedad de propuestas. Hay un clásico que sostiene una sala de 1.456 butacas en la Gran Vía, un musical que la cartelera esperaba desde hace dos décadas y una producción que ha llegado coincidiendo con el 40.º aniversario de su estreno londinense. Junto a ellos, un espectáculo inclasificable nacido en el Fringe de Edimburgo y una creación original firmada por una compañía que hasta ahora se dedicaba a adaptar títulos ajenos.
1El Rey León, en el Teatro Lope de Vega
Pocas cosas explican mejor el peso del teatro musical en Madrid que la permanencia de El Rey León en el Teatro Lope de Vega (Gran Vía, 57), una sala de 1.456 butacas. En cartel desde su estreno en octubre de 2011, es el espectáculo más longevo y más visto de la historia del teatro en España, con más de quince años en cartel de forma continuada: supera los siete millones de espectadores en la capital y las 5.300 funciones, y alrededor de 150 personas trabajan en cada pase. Cerca del 70 % de su público llega de fuera de Madrid, lo que lo convierte en un imán turístico. Las entradas, desde unos 25 euros, están a la venta con fechas abiertas hasta el 29 de noviembre de 2026.
El atractivo no es solo de taquilla: la puesta en escena ideada por Julie Taymor para Broadway en 1997 es la referencia visual del género y aquí se representa en castellano, con libreto adaptado por Jordi Galcerán y las canciones de Elton John y Tim Rice. Los intérpretes permanecen visibles mientras accionan máscaras y figuras animadas, en una fusión de disciplinas africanas, asiáticas y occidentales. Cada función moviliza 232 puppets, más de 200 trajes y unas 4.000 piezas de atrezzo sueltas; solo la fabricación artesanal de las máscaras y esculturas animadas exigió más de 37.000 horas de trabajo. La producción de Stage Entertainment, la mayor estrenada nunca en España, acumula más de 124 millones de espectadores y 70 premios internacionales, entre ellos el Tony, el Grammy y el Laurence Olivier.
