3Por qué el cambio de estación abarata el calzado
El cambio de estación es el momento en que el calzado deja de ser un producto y pasa a ser un problema de inventario. Las marcas deportivas rotan su stock en ciclos de 90 a 120 días y, cuando un modelo se queda en el almacén, no solo ocupa espacio: pierde valor cada semana que pasa sin comprador. Para financiar las colecciones siguientes, los minoristas necesitan convertir ese stock en caja, y la palanca más rápida es el precio: ceden parte de su margen para dar salida a lo que sobrevive de la temporada anterior. Los registros de precios del textil lo confirman, con mínimos en enero y en el tramo final de julio y agosto, justo después de las rebajas, y máximos en mayo y noviembre. En España ese reloj arranca el 23 de septiembre a las 02:05, hora peninsular, cuando el Observatorio Astronómico Nacional sitúa el equinoccio de otoño. Amazon explota esa idea en sus campañas de temporada, que presenta como una forma de dar la bienvenida a la nueva estación ahorrando.
El deportivo es la categoría donde el mecanismo se nota más, porque las zapatillas apenas entienden de estaciones: un par que se rebaja en septiembre sigue sirviendo en diciembre y en abril. Lo que cambia en las rebajas es la versión que la marca quiere empujar, no la utilidad del calzado. De ahí que convivan descuentos de muy distinto signo. Las Adidas Breaknet Sleek se han visto a 30,25 euros cuando su tarifa era de 60, y las Skechers OG 85 Old School Cool 699 han bajado a 49,98 euros desde los 69,95 recomendados, un 29% menos. La letra pequeña es siempre la misma: quedan menos tallas y menos colores, y el stock no se repone, así que la oportunidad se estrecha con los días. Conviene comprobar el precio anterior antes de fiarse del porcentaje, porque un descuento grande sobre una cifra ya inflada no ahorra nada.
