2Playas del Cantábrico: el último baño del año con menos aglomeraciones
Que el Cantábrico tenga las aguas más frías de la España peninsular no impide que septiembre sea, paradójicamente, el mejor mes para el último baño del año. Por inercia térmica, el mar conserva el calor acumulado durante el verano justo cuando el aire empieza a refrescar: en Santander el agua ronda los 20 grados de media en septiembre y puede superar los 22 en jornadas concretas, según los registros de la costa, una temperatura suficiente para nadar con comodidad y muy por encima de los 17 grados a los que cae el mar en octubre, cuando la temporada se da por cerrada. A esto se suma un aire templado, de entre 22 y 26 grados, que evita el calor agobiante del sur y hace agradable tanto el chapuzón como la tarde de toalla. Quienes esperan a septiembre no renuncian al baño: lo retrasan al momento en que el Cantábrico está más amable, con el Mediterráneo ya enfriado y sin la masa de turistas del verano.
La otra gran baza es la caída de las aglomeraciones, justo lo que buscan quienes se adelantan a la vuelta a la rutina. Cuando empieza el curso, buena parte de la costa norte se vacía: los arenales que en agosto absorben miles de bañistas se pueden recorrer casi en soledad, desde calas recogidas como Berellín, en Val de San Vicente, hasta piscinas naturales como El Pedregal, en Castro Urdiales, donde la propia oficina de turismo la recomienda como refugio sin masificación, y los hoteles de la zona rebajan sus tarifas a la mitad. Encaja además con la tendencia que dibuja eDreams para este mes: el 64% de las reservas hechas desde España son escapadas cercanas, y la cornisa cantábrica queda a un trayecto en coche de gran parte del territorio. Un último baño con más espacio, menos ruido y el agua más templada del año.
