España no es un país de grandes terremotos frecuentes, pero su historia sísmica guarda episodios devastadores. Con motivo de los recientes terremotos en Granada, recopilamos una lista que reúne los siete seísmos más relevantes de los últimos siglos, seleccionados por su magnitud, por el alcance de sus daños o por su significado histórico. Hay en ella terremotos con registro instrumental, como el de Dúrcal (1954) o el del mar de Alborán (2004), y otros conocidos solo por crónicas, como el de Lisboa (1755), cuya magnitud se estima. El criterio combina, por tanto, ciencia y memoria.
La selección no sigue un orden de mayor a menor destrucción: cada uno de estos sismos destaca por un motivo. El de Arenas del Rey (1884) fue la mayor tragedia sísmica en territorio español; el de Torrevieja (1829) arrasó el litoral alicantino; el de Almería (1522) dejó un tsunami olvidado. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) es la fuente principal para los datos instrumentales, mientras que las crónicas históricas permiten reconstruir los más antiguos. Todos ellos trazan un mapa de la actividad sísmica peninsular y del mar de Alborán.
2El terremoto de Arenas del Rey, la mayor tragedia sísmica en territorio español
La noche del 25 de diciembre de 1884, pasadas las nueve, mientras las familias cenaban y se preparaba la misa del Gallo, un seísmo con epicentro entre Arenas del Rey y Játar, en el sur de Granada, sacudió la Andalucía oriental durante una veintena de segundos. Con una magnitud estimada de 6,5 y una intensidad de grado X, es el mayor terremoto registrado en el interior de la península ibérica y el único del que hay constancia de que rompiera la superficie a lo largo de la falla que lo generó, la de Ventas de Zafarraya. El balance lo convierte en la mayor tragedia sísmica en territorio español: entre 750 y 1.200 muertos —el catálogo del IGME anota 900—, más de 2.000 heridos y unas cuarenta localidades destruidas o semidestruidas entre Granada y Málaga, con miles de viviendas colapsadas. Se percibió incluso a 355 kilómetros de distancia, en Madrid.
Arenas del Rey, donde se derrumbó el 90% de las casas, quedó arrasada y se levantó de nuevo a cientos de metros del emplazamiento original, sobre terreno más firme y con uno de los primeros diseños sismorresistentes de España: el nuevo pueblo, inaugurado en junio de 1887, nació de los debates sobre construcción antisísmica que el desastre abrió en el país. La catástrofe también movilizó a la ciencia: comisiones de España, Italia y Francia estudiaron el sismo, y el italiano Giuseppe Mercalli aprovechó sus datos para refinar la escala de intensidades que lleva su nombre. El rey Alfonso XII visitó la zona apenas dos semanas después, en enero de 1885, y acabó dando nombre a la localidad. Más de 140 años después, la falla de Ventas de Zafarraya sigue activa, y cada enjambre como el que estos días vuelve a hacer temblar Granada reaviva la memoria de aquella Nochebuena.
