La cara B del turismo 'premium' de la capital: Madrid crece en hoteles de lujo pero se aleja del vecino

La llegada de cadenas hoteleras internacionales de ultralujo ha transformado el paisaje del centro de Madrid, convirtiendo edificios históricos en templos del diseño y la exclusividad. Sin embargo, la brecha con el madrileño de a pie no deja de ensancharse.

Madrid se ha convertido en el nuevo 'place to be' para las grandes fortunas. La llegada de cadenas hoteleras internacionales de ultralujo ha transformado el paisaje del centro, convirtiendo edificios históricos en templos del diseño y la exclusividad.

Sin embargo, mientras las pernoctaciones de cinco estrellas baten récords y el gasto por turista se dispara, la brecha con el madrileño de a pie no deja de ensancharse Y es que en 2024, los hoteles de cinco estrellas en Madrid han subido hasta los 39 establecimientos. Esta cifra representa el 5% de todos los alojamientos de la ciudad, pero su impacto económico es desproporcionado: concentran el 26% del gasto total en hospedaje y generan el 30% del empleo del sector, según los datos del último anuario de Turismo del Ayuntamiento de Madrid.

​El crecimiento de esta oferta premium ha traído consigo una rehabilitación sin precedentes de zonas como Canalejas o el eje Alcalá-Gran Vía. Pero este lavado de cara tiene un precio: la gentrificación se acelera.

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Los comercios tradicionales, aquellos que daban vida y alma a los barrios, están siendo sustituidos por franquicias de lujo o locales de restauración enfocados exclusivamente al alto poder adquisitivo. Para el vecino de siempre, el centro de su ciudad se está volviendo un lugar ajeno, un escaparate brillante donde ya no puede permitirse ni vivir ni consumir.

​UN CENTRO DE MADRID DISEÑADO PARA EL VISITANTE, NO PARA EL RESIDENTE

​O lo que es lo mismo, si caminamos hoy por la calle Sevilla o por los alrededores de la Plaza de la Independencia, es difícil reconocer el Madrid de hace apenas diez años. Donde antes había una cafetería de barrio o una administración de loterías, ahora hay porteros uniformados y escaparates con precios que quitan el hipo.

La transformación de los barrios del centro de Madrid supera el cambio visual de las fachadas. Hablamos de que los residentes de toda la vida se encuentran con un entorno que ha dejado de responder a sus necesidades diarias para priorizar exclusivamente los servicios y el consumo de lujo de quienes están en la ciudad solo unos días.

La ocupación hotelera de Madrid supera las previsiones y rompe récords
El beneficio del lujo no mejora la vida en los barrios de Madrid Fuente: Com. Madrid

Podríamos decir que el barrio se especializa tanto en este nuevo cliente que el vecino termina sintiéndose fuera de lugar, como si fuera un invitado en su propia calle. Al final, la ciudad se adapta a los gustos de quien viene de fuera y se olvida de la gente que realmente vive y mantiene los barrios todo el año.

​El problema no se queda en las fachadas. El impacto de los hoteles de lujo se siente, sobre todo, en el mercado inmobiliario. Los perfiles de quienes visitan Madrid están muy definidos. A la cabeza están los estadounidenses, que suelen venir en familia y gastan mucho en hoteles, restaurantes y museos. En segundo lugar aparecen los latinoamericanos, que son el grupo que más está aumentando; su prioridad es salir a comer, ir de tiendas y disfrutar de la noche madrileña.

Madrid acumula récords de ingresos por el turismo de élite, pero la riqueza no se traduce en una ciudad más habitable para el vecino

​Por otro lado, los visitantes asiáticos, sobre todo de Japón y Corea del Sur, viajan tanto solos como acompañados y buscan experiencias culturales, buena gastronomía y las tiendas exclusivas de la Milla de Oro. Por último, los turistas que llegan de Oriente Medio (como Dubái o Abu Dabi) eligen marcas de hoteles muy concretas como el Four Seasons. Su gran diferencia es que se quedan en la ciudad uno o dos meses seguidos, algo que hasta ahora solo solían hacer en capitales como Londres o París.

​Además, ya no hablamos solo del distrito Centro. Esta expansión llega a barrios como Chamberí o Arganzuela. El joven madrileño que quiere independizarse o la familia que necesita una habitación más se encuentran con que el mercado está inflado por una demanda que no tiene nada que ver con los sueldos locales. Madrid está ganando mucho dinero con el turismo de élite, pero ese dinero no se está traduciendo en una ciudad más habitable. Al revés, se está creando una ciudad dual donde vivir cerca del trabajo es un privilegio que muy pocos pueden pagar.

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Hoteles bonitos en Madrid que tienes que conocer
Hotel Emperador en Madrid Fuente: Agencias

​Lo que hacía especial a Madrid era su autenticidad, esa mezcla de gran capital y pueblo grande donde podíamos encontrar un palacio al lado de una taberna centenaria. Al apostar todo al turismo premium, corremos el riesgo de estandarizar la ciudad. Los hoteles de lujo son iguales en Madrid que en Dubái o Singapur; lo que no es igual es la vida que había en nuestras plazas.

​¿HACIA DÓNDE VA MADRID?

​Si los barrios se quedan vacíos de vecinos, si las tiendas de siempre cierran porque no pueden pagar el local y si la gente joven tiene que irse a vivir a 40 kilómetros, ¿qué es lo que queda? Paea muchos, queda el riesgo de que Madrid se convierta en un parque temático impecable y muy rentable para unos pocos, pero totalmente desconectado de su realidad social. La cara B de este éxito es una capital con fachadas brillantes que ocultan una ciudad cada vez más vacía de residentes.

​Las cifras macroeconómicas dicen que Madrid vive un momento histórico. Los hoteles están llenos y el gasto medio por turista es el más alto de la historia. Pero si bajamos a la calle, la sensación es distinta. Hay un cansancio real en los barrios que ven cómo el turismo de lujo acapara el espacio público y los servicios. El equilibrio es difícil, pero necesario. No se trata de rechazar la inversión, sino de ponerle límites para que la ciudad siga siendo, ante todo, un lugar para vivir y no solo un sitio para visitar.