La Gran Pirámide de Guiza es la mayor de las pirámides de Egipto y la más antigua de las siete maravillas del mundo antiguo, además de la única que aún perdura hoy en día. Es un lugar impresionante que supuso todo un desafío arquitectónico para la época en la que fue construida, sobre todo ahora que está cerca de resolverse el misterio de Guiza.
Aunque durante mucho tiempo se ha estimado la terminación de la construcción en torno al 2.600 a.C., ahora un nuevo y controvertido estudio, en el que se ha analizado profundamente el desgaste encontrado en los bloques de piedra, sugiere una nueva cronología y apunta a que puede ser 10.000 años más antigua de lo que dicen los libros.
LA ANTIGÜEDAD DE LA GRAN PIRÁMIDE DE GUIZA
La Gran Pirámide de Guiza vuelve a estar en el punto de debate después de que se haya publicado un nuevo estudio, disponible en Zenodo, que cuestiona su antigüedad. Este descubrimiento plantea que el monumento podría ser miles de años más antiguo de lo que sostiene la arqueología tradicional.
Esta investigación ha sido elaborada por parte del ingeniero Alberto Donini, de la Universidad de Bolonia, y se apoya para ello en un exhaustivo análisis de la erosión de los bloques de piedra.
El autor de la investigación propone una reinterpretación cronológica que se aleja de la datación que actualmente se sostiene sobre la construcción de la pirámide y que se sitúa en tiempos del reinado del faraón Keops.
En este caso, Donini se aleja de las teorías pasadas y asegura que su planteamiento es el adecuado al estar basado en mediciones físicas y modelos estadísticos. Sin embargo, aunque ha acaparado el interés mediático, se ha encontrado con el rechazo de la comunidad científica.
LA EROSIÓN DE LOS BLOQUES PARA DATAR LA GRAN PIRÁMIDE DE GUIZA

Más allá de que China detectase una inusual burbuja de energía sobre la Gran Pirámide de Guiza, ahora esta última es noticia por este estudio de Alberto Donini, quien ha comparado la erosión de los bloques que estuvieron protegidos por el antiguo revestimiento de caliza con la de los que estuvieron expuestos durante siglos a los agentes atmosféricos.
Según explica, "el volumen de material desintegrado debe ser proporcional a la duración de la exposición a los procesos erosivos", un principio que le permite comparar ambos tipos de erosión para calcular la fecha de la construcción.
Los resultados obtenidos por Donini le han llevado a asegurar que el origen de la Gran Pirámide de Guiza es muy anterior a la cronología oficial. Según su modelo estadístico, esta fue construida entre el 8.954 a.C. y el 36.878 a.C., lo que sitúa el promedio en el 22.916 a.C.
Esto supone más de 10.000 años antes de lo que ha determinado la comunidad científica, cuyo consenso apunta a que la edificación de esta pirámide tuvo lugar entre los años 2.580 a.C. y 2.560 a.C., durante la IV Dinastía del Antiguo Reino de Egipto.
CONCLUSIONES CONTRARIAS SOBRE LAS PIRÁMIDES DE GUIZA

Después de que la existencia de un portal desconocido en las pirámides haya descolocado a los expertos, este estudio llega a una conclusión que choca frontalmente con décadas de estudios arqueológicos.
En este sentido, el conocido egiptólogo, Mark Lehner, aseguró en declaraciones a PBS que se datan las pirámides por "su posición dentro del desarrollo de la arquitectura y la cultura material egipcia a lo largo de 3.000 años", apoyándose para ello en las cerámicas y restos hallados y relacionados con la IV Dinastía.
Asimismo, la datación por carbono-14 reforzó este marco temporal hace más de diez años, cuando el arqueólogo Thomas Higham indicó que "el análisis de semillas y restos vegetales procedentes de contextos bien fechados confirma las fechas tradicionales".
En cualquier caso, este nuevo estudio permite conocer otro método para conocer el misterio de Guiza, aunque muchos son reacios a creer en esta nueva teoría.




