Con los avances de la tecnología, es bastante frecuencia que nos encontremos con coches cada vez más modernos, coches eléctricos e inclusos coches autónomos, pero lo cierto es que estos avances se asocian con pantallas, los coches modernos están llenos de pantallas, los viejos “botones” son difíciles de encontrar. ¿Te has subido a un coche nuevo y has tardado más en bajar la temperatura que en arrancar? ¿Te has visto navegando por tres menús distintos para activar los antinieblas? No eres el único. La obsesión por las pantallas gigantes empieza a encontrar resistencia, y no precisamente por nostalgia.
En plena carrera por digitalizar el interior del coche, algo ha cambiado. Las cinco estrellas de seguridad ya no dependen solo de airbags y asistentes electrónicos, ahora también pasan por algo tan simple como un botón físico.
Euro NCAP aprieta: sin botones no hay cinco estrellas

El golpe lo ha dado Euro NCAP, el organismo que evalúa la seguridad de los coches en Europa y cuya calificación condiciona directamente las ventas. Desde 2026, si un modelo no incorpora mandos físicos para funciones esenciales (intermitentes, limpiaparabrisas, luces de emergencia, claxon o sistema SOS) no podrá aspirar a las cinco estrellas. Automáticamente perderá una.
No es una ley en sentido estricto, pero en la práctica funciona casi como tal. Las marcas necesitan esa puntuación para vender. Nadie quiere lanzar un coche nuevo con cuatro estrellas cuando la competencia presume de cinco. Y eso está obligando a los fabricantes a revisar decisiones que, hasta hace poco, parecían incuestionables. La idea de “todo en la pantalla” empieza a tambalearse.
La presión no es solo europea: Bruselas y China también mueven ficha

El debate no se queda en las pruebas de choque. Desde el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte llevan tiempo advirtiendo de que cuanto más tiempo pasa el conductor navegando por menús, menos atención presta a la carretera. Y ya hay voces en la Unión Europea que plantean convertir estas recomendaciones en requisitos vinculantes.
A eso se suma China, el mayor mercado automovilístico del mundo. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información ha publicado un borrador que plantea exigir por ley botones físicos mínimos para determinadas funciones clave, con dimensiones concretas para que puedan accionarse sin apartar la vista. Si Europa y China van en la misma dirección, el mensaje a la industria es claro: la era del interior 100% táctil tiene fecha de caducidad.
Las marcas rectifican (y los conductores lo celebran)

Algunas compañías ya han empezado a corregir el rumbo. En Mercedes-Benz han reconocido públicamente que los datos internos muestran que los botones físicos son más rápidos y seguros para las funciones más utilizadas. Volkswagen ha recuperado mandos físicos en el Golf 8.5, y BMW estudia fórmulas híbridas que combinen pantalla y controles tradicionales. Incluso modelos de Tesla podrían verse obligados a replantear parte de su diseño si quieren mantener las máximas calificaciones en Europa.
En la calle, la reacción es menos técnica y más visceral. Muchos conductores reconocen que la estética futurista impresiona el primer día, pero que en el uso diario resulta poco práctica. En foros y redes sociales se repite la misma queja, “No quiero buscar el climatizador como si fuera una app”. La seguridad ha devuelto al centro del debate algo tan básico como poder accionar un control sin apartar la vista de la carretera.
La industria del automóvil siempre ha evolucionado a golpe de normativa y de mercado. Esta vez, la presión viene de ambos lados, organismos de seguridad, reguladores y consumidores cansados de menús infinitos. Quizá no volvamos a los salpicaderos de los años noventa, pero todo apunta a que el futuro será híbrido.
Y es curioso, después de años asociando innovación con más pantallas, ahora el verdadero avance puede estar en algo tan sencillo como recuperar un botón. Si este cambio mejora la seguridad y nos evita distracciones innecesarias, tal vez no sea un paso atrás, sino todo lo contrario.

