La inauguración de la terminal T4 del aeropuerto Madrid-Barajas en febrero de 2006 supuso la culminación de un proyecto ambicioso iniciado en la década de los 90. Con una inversión masiva y años de obras, el denominado Plan Barajas permitió al aeropuerto pasar de gestionar 42 millones de viajeros a alcanzar un récord histórico de 68,1 millones en 2025.
Esta infraestructura fue la que permitió que Madrid pudiera gestionar hasta 120 operaciones por hora, eliminando los cuellos de botella que sufrían las antiguas terminales T1, T2 y T3 de la época.
Lo cierto es que la arquitectura del edificio marcó un antes y un después en la experiencia del viajero. El uso de la luz natural a través de 800 lucernarios y su icónica cubierta de bambú crearon un espacio más humano y menos opresivo que los aeropuertos convencionales.
El diseño cromático de sus columnas, que oscila entre el azul al norte y el rojo al sur, se ideó como un sistema de orientación natural para el pasajero. Este enfoque estético, unido a su funcionalidad, le valió reconocimientos internacionales de primer nivel, como el prestigioso premio RIBA Stirling.
LA T4 SE APOYA EN 120 KM DE CINTAS DE MALETAS Y 5.000 CÁMARAS DE SEGURIDAD
La T4 introdujo sistemas que en su día fueron pioneros en España y que hoy son esenciales para el funcionamiento del hub. Entre ellos destaca el tren automático sin conductor, encargado de unir el edificio principal con el satélite T4S de forma ininterrumpida. Bajo el suelo de la terminal, un sistema de tratamiento de equipajes con 120 kilómetros de cintas transportadoras asegura que las maletas lleguen a su destino en un tiempo récord, un engranaje invisible pero vital para la puntualidad de las operaciones.

La seguridad y el control de la terminal T4 de Barajas se centralizaron en el Centro de Gestión Aeroportuaria, una sala de mandos que monitorea cada rincón de las instalaciones mediante 5.000 cámaras de seguridad.
Durante estos 20 años, la terminal ha estrenado avances mundiales como el control remoto de las pasarelas de embarque. Toda esta tecnología tiene el único objetivo de que el pasajero no pierda ni un segundo y su paso por el aeropuerto sea lo más rápido y cómodo posible.
MADRID SE CONSOLIDA COMO EL GRAN PUENTE CON LATINOAMÉRICA Y MOTOR DE INGRESOS DE AENA
La terminal es el gran motor económico de Madrid. Al ser la base principal de Iberia y la alianza Oneworld, la terminal ha convertido a la ciudad en el puente clave entre Europa y Latinoamérica. Gracias a esta posición, el aeropuerto ha multiplicado sus rutas y hoy conecta a la capital con destinos de todo el mundo mediante vuelos diarios.
La oferta comercial y de servicios también ha evolucionado para adaptarse a un viajero cada vez más exigente. En estos 20 años, la superficie dedicada a tiendas y restauración ha crecido hasta los 25.000 metros cuadrados.

El aeropuerto ha integrado conceptos de alta gastronomía y espacios de ocio temáticos, además de servicios de pernoctación para los pasajeros en tránsito. El objetivo ha sido convertir el tiempo de espera en una experiencia de consumo y descanso de calidad, aumentando los ingresos no aeronáuticos que sostienen la rentabilidad de Aena.
UN PLAN DE 4.000 MILLONES PARA ASEGURAR EL FUTURO DEL AEROPUERTO
A pesar de los éxitos cosechados, Aena ya trabaja en evitar que la capacidad de la T4 llegue a su límite. El plan de expansión proyectado contempla una inversión cercana a los 4.000 millones de euros para los próximos años.
Esta ruta incluye la prolongación de los edificios T4 y T4S, así como la construcción de un nuevo procesador que modernice la operativa de las terminales más antiguas. La meta es alcanzar una capacidad superior a los 80 millones de pasajeros anuales, asegurando que Madrid mantenga su competitividad frente a otros hubs europeos como Londres, París o Frankfurt.
La apuesta por las energías renovables marcará los próximos 20 años gracias a una gran planta fotovoltaica propia. Barajas quiere crecer de forma responsable y sostenible, consolidando su posición como el aeropuerto principal del sur de Europa. Lo que hace tiempo parecía un proyecto arriesgado, hoy se ha convertido en un modelo de gestión eficiente y rentable.







