"Es una tomadura de pelo": las trampas en las rebajas de enero son cada vez más comunes, pero hay un método para detectarlas todas

Con una previsión de gasto de 197 euros por persona, estas rebajas de enero de 2026 esconden distintos engaños que algunas cadenas llevan a cabo en España y de los cuales alertan asociaciones de consumidores como Asescon o FACUA.

Las rebajas de enero (de invierno, en realidad, porque suelen abarcar febrero en muchas ocasiones) en España ya están en marcha, con escaparates llenos de porcentajes en rojo, carteles gigantes que prometen hasta un 70 % de descuento y un dinero que se "reinvierte" por la avalancha de devoluciones tras Navidad y los Reyes Magos.

Según la Asociación Española de Cons­umidores (Asescon), gastaremos de media 197 euros, 16 euros más que las rebajas de 2025. Además, las compras a través de internet experimentarán un crecimiento del 15 % durante las rebajas de invierno de 2026. Sin embargo, detrás de muchos de estos reclamos hay mil y una triquiñuelas. Las asociaciones de consumidores y autoridades de consumo detectan un patrón que ya no se puede ignorar: falsos descuentos, publicidad engañosa y una sensación generalizada de desconfianza por parte de los clientes que va en aumento.

Además de los consejos de compra que da la OCU, FACUA-Consumidores en Acción, la mencionada Asociación Española de Consumidores y distintas administraciones autonómicas llevan días advirtiendo de que el periodo de rebajas se ha convertido, en demasiadas ocasiones, en un campo minado para el comprador medio. Los datos dicen que hasta ocho de cada diez consumidores desconfían de los descuentos que ven en las tiendas o en internet, convencidos de que muchas ofertas no son lo que parecen.

Publicidad

Por ese motivo, es importante que, más allá de los grandes carteles, el consumidor se fije en detalles como el precio anterior real, la forma en que se anuncian las ofertas, las condiciones de devolución y la garantía. Porque, aunque la palabra 'rebajas' sigue despertando instintos primarios consumistas en muchos de nosotros, cada vez son más los que descubren que no todo lo que brilla en enero es oro.

Cartel de rebajas de enero de una tienda
Cartel de rebajas de una tienda | Fuente: Agencias

El modelo actual de rebajas, estirado en el tiempo y atravesado por campañas como el Black Friday o el Cyber Monday, ha difuminado las fronteras entre el precio habitual y el rebajado. Sobre ese terreno ambiguo, algunos comercios aprovechan para jugar con los márgenes legales… o directamente saltárselos.

Falsos descuentos en las rebajas de enero

Uno de los trucos más habituales es subir el precio semanas antes de las rebajas y volver a bajarlo después, presentándolo como una gran oferta. La normativa dicta claramente que precio anterior que se muestra junto al rebajado debe ser el más bajo aplicado en los 30 días previos a la campaña. Sin embargo, las inspecciones han detectado lo contrario tanto en Black Friday como en este periodo de rebajas de enero. Productos suben de precio y luego vuelven a su importe original, pero con un supuesto 20 % o 30 % de descuento.

En los últimos años, el Ministerio de Consumo ha sancionado a grandes comercios online precisamente por inflar precios antes de campañas y simular descuentos masivos que en realidad no existían. En algunas de estas investigaciones, una parte muy significativa de las ofertas monitorizadas vulneraba la normativa de precios, un dato que consolida la idea de que el fraude ya no es anecdótico, sino estructural.

"Yo tenía fichado un abrigo desde noviembre, a 79,99 euros. La semana antes de las rebajas subió a 89,99 y, cuando empezaron, apareció a 69,99 con un cartel enorme de '–30 %'. En realidad, el descuento real era de apenas diez euros respecto al precio original”, cuenta Marta, de 34 años, vecina de Madrid. "Si no llevas controlados los precios de antes, te sientes fácilmente engañada", añade.

Desde FACUA recuerdan que la etiqueta no puede usar el precio más alto del último mes como referencia, sino el más bajo, y que cualquier otra cosa es motivo de sanción.

"Hace dos semanas compré este mismo smartwatch por 35 euros en una de vuestras tiendas. ¿Cómo es que en el día sin IVA es más caro?", se queja una usuaria en redes a MediaMarkt, mostrando que el producto ahora cuesta 42,98 euros en oferta, "rebajado" de 52 euros. "Hace dos semanas veo un producto de valor 214 euros. Hoy voy a tienda a comprarlo y el precio es 280 euros, pero eso sí, le hacen una rebaja hasta 263 euros. Pero oye, cuidado, que estamos en rebajas" se queja también Marvin sobre la misma cadena.

Publicidad

Consultados sobre esto, desde MediaMarkt únicamente sostienen que sus precios "se actualizan a diario en función del mercado, por este motivo pueden darse situaciones como la que nos comentas o a la inversa".

Explicación similar dan en tiendas de ropa, como es el caso de la cadena Mango. "Te informamos de que los precios pueden variar periódicamente por la promoción y/o acción comercial aplicada al momento de intentar realizar tu compra", explican a los consumidores tras una queja de un abrigo de Mango Outlet que, una semana después, costaba más que en la semana anterior pero con un aviso de rebaja.

Carteles gigantes pero pocos productos rebajados

Otro engaño frecuente está a la vista de todos: comercios que llenan escaparates y pasillos con carteles de 'REBAJAS', pero solo una pequeña parte de los productos tiene realmente descuento. La ley exige que al menos la mitad de los artículos de la tienda estén rebajados para poder anunciar legalmente que el establecimiento está en rebajas. No obstante, asociaciones de consumidores denuncian que numerosos comercios estiran la campaña durante casi dos meses aunque el porcentaje de prendas rebajadas sea ya residual.

"Entro en una tienda que anuncia 'hasta –70 %' por todas partes y, cuando me pongo a mirar, apenas encuentro un par de percheros con descuentos reales. El resto tiene precios normales de temporada”, cuenta Raúl, de 41 años, en Logroño. "Te pasas media hora buscando algo que realmente esté rebajado. Es una pérdida de tiempo y una tomadura de pelo".

Los descuentos del 70 % limitados a cinco o seis artículos en todo el comercio, o grandes lonas exteriores que se mantienen semanas después de que esas ofertas concretas hayan desaparecido, son algunos de los supuestos que FACUA ha recopilado en sus listados de trampas más habituales en rebajas.

También se detectan productos "fabricados para rebajas" que nunca estuvieron en oferta

Además de lo comentado, se da el caso de cadenas que fabrican o compran lotes específicos de productos para venderlos solo durante la temporada de rebajas. Es decir, prendas o artículos que nunca estuvieron a un precio anterior real, pero que llegan al lineal bajo una etiqueta que sugiere una rebaja sobre un importe original ficticio.

Si el producto no se vendía antes de la campaña, no hay rebaja real. Asescon y otros organismos recuerdan además que solo pueden anunciarse como "rebajados" artículos de temporada que ya estuvieron a la venta, mientras que aquellos con taras, restos de serie o deterioros deben identificarse claramente como "saldos" y no pueden confundirse con rebajas ordinarias.

Devoluciones y garantías: Los derechos no se rebajan

Otra de las ideas clave que repiten las organizaciones de consumidores es que los derechos no tienen rebajas. Ni el periodo de descuentos ni el volumen de devoluciones tras Navidad permiten a los comercios recortar obligaciones legales ni garantías.

Asescon recuerda que la garantía legal de los productos nuevos sigue siendo de tres años, también en rebajas. Ofrecer solo un año de cobertura en electrodomésticos rebajados es una práctica ilegal que, según FACUA, se sigue detectando en algunos establecimientos.

Publicidad

Las tiendas físicas no están obligadas por ley a aceptar devoluciones si el producto no tiene defectos, salvo que así lo establezcan en su política comercial. Sin embargo, si han publicitado la posibilidad de cambiar o devolver, esa publicidad es vinculante y debe respetarse. En las compras online y fuera de establecimiento, el consumidor sí tiene derecho a desistir sin dar explicaciones durante 14 días naturales, también en rebajas.

Rebajas de invierno en el interior de una tienda de ropa
Rebajas de invierno en el interior de una tienda de ropa | Fuente: Agencias

En cuanto a las devoluciones de productos defectuosos, si un artículo presenta un fallo que no ha sido claramente anunciado como tara, el cliente tiene derecho a la reparación o sustitución; y si eso no es posible, al reembolso del dinero. Obligar a aceptar un vale, incluso alegando que el producto estaba rebajado, vulnera la normativa.

"Compré una camisa con un 40 % de descuento y en casa vi que le faltaban dos botones. Volví a la tienda y me dijeron que en rebajas no hacían devoluciones, solo vales", explica Ana, de 52 años. "Tuve que insistir y pedir la hoja de reclamaciones para que, finalmente, me devolvieran el dinero".

Las asociaciones de consumidores recuerdan también que, si en la puerta del establecimiento se exhiben logotipos de Visa, Mastercard o American Express, el comercio no puede limitar el pago con tarjeta para algunos productos sí y otros no, amparándose en que están rebajados. Ese tipo de discriminación es contraria a las normas de consumo.

Pero, ¿cómo defenderse?

Ante este panorama, las recomendaciones se centran en la información y la reclamación. La mejor arma frente a los falsos descuentos es que el consumidor llegue a las rebajas con los deberes hechos: haber comparado precios semanas antes, saber qué productos necesita de verdad y conservar siempre los tickets o facturas de compra.

Para ello, tenemos disponibles herramientas digitales que rastrean el historial de precios, así como las propias webs de asociaciones de consumidores que permiten verificar si un descuento es real o si el precio actual ya estaba vigente antes de la campaña. Estas recomiendan comprar en comercios de confianza y priorizar aquellos adheridos a sistemas de arbitraje o sellos de buenas prácticas, donde la resolución de conflictos suele ser más rápida y gratuita.

Si, pese a todo, el consumidor detecta un engaño —un precio anterior inflado, una negativa injustificada a aplicar la garantía o a devolver el dinero por un producto defectuoso o la inexistencia de las ofertas publicitadas—, se recomienda pedir la hoja de reclamaciones. Todos los establecimientos están obligados a facilitarla, y su negativa puede dar lugar a sanciones adicionales. Con este trámite, la queja se eleva a las autoridades autonómicas de consumo, que pueden abrir expedientes sancionadores.

En caso necesario, se puede acudir a los sistemas de arbitraje de consumo, generalmente gratuitos y más ágiles que un procedimiento judicial. En este sentido, la unión de quejas individuales permite detectar patrones y dirigir las inspecciones hacia los comercios reincidentes.

Publicidad