Seis mujeres y seis hombres aceptan que un grupo de expertos elija a su media naranja en 'Casados a primera vista'. No habrán intercambiado ni un mensaje, ni una mirada cómplice en un bar. Su primer encuentro será con el traje de novia y el esmoquin puestos, frente a familiares y amigos atónitos, para pronunciar un 'sí, quiero' dirigido a un completo desconocido.
El programa, una adaptación del exitoso formato internacional 'Married at First Sight', plantea una pregunta incómoda y directa al espectador: ¿podría funcionar el amor sin el flechazo inicial, guiado solo por la ciencia y la psicología?
‘Casados a primera vista’ y el casting que busca el amor verdadero, no los quince minutos de fama

La credibilidad de todo este experimento recae, en primer lugar, en las personas que se atreven a participar. Los productores han puesto mucho énfasis en este punto. No se trata de encontrar personajes extravagantes que busquen salir en la foto, sino personas con una necesidad auténtica de cambiar su vida sentimental. El proceso de selección ha reunido perfiles muy variados, desde jóvenes de veintitantos hasta personas que rozan los cuarenta, cada uno con una mochila vital importante.
Jaime Guerra, director de Producción de Contenidos de Mediaset España, lo definió como un casting “muy maduro, con mucha experiencia de vida y con mucho debate que también se va a trasladar al espectador”. Entre los participantes hay historias de relaciones pasadas muy complejas, pérdidas personales dolorosas e incluso casos de viudedad. Se busca, en esencia, gente que haya vivido y que esté en un momento de sinceridad consigo misma.
María Zambrano, directora de formatos de 'reality' y 'dating show' de Mediaset, al respecto, dijo que el objetivo prioritario era encontrar a“gente que se quisiera enamorar y vivir una experiencia de verdad, no venir a encontrar un ligue. Para eso ya están las redes sociales”. Esta intención de alejarse del frivolous ligoteo para centrarse en una búsqueda real de pareja es lo que, según ellos, marca la diferencia.
Óscar Vega, director del programa, corroboró esta idea: “Hemos tenido la suerte de las primeras ediciones. En el casting se ve mucha verdad; personas que quieren vivir esta experiencia. No es gente que quiere hacer televisión, sino gente que está desesperada por encontrar el amor”.
La boda, solo el punto de partida del viaje más intenso

Todo el mecanismo de 'Casados a primera vista' gira en torno a un momento de televisión puro: la boda. Es el instante de máxima tensión, donde los nervios, la incredulidad y un atisbo de esperanza se mezclan en la cara de los novios y sus invitados. Pero los productores insisten en que ese 'sí, quiero' no es un fin, sino el comienzo de todo. El verdadero trabajo empieza después.
Tras el altar, las parejas recién formadas se embarcan en su luna de miel. No será un viaje cualquiera, sino una experiencia por destinos en Europa, España, África y Estados Unidos que servirá como primera prueba de convivencia.
Es allí donde realmente se conocerán, sin la presión de las cámaras iniciales, pero con la incógnita de compartir su vida con un extraño. Durante estos días, se enfrentarán a dinámicas y conversaciones guiadas por los expertos, que buscarán medir su compatibilidad y ayudarles a construir unos cimientos sólidos.
A su regreso, la convivencia continuará en un entorno peculiar. Cada pareja vivirá en un apartamento independiente, pero todos estarán integrados en un moderno 'coliving'. Esto permitirá cierta privacidad para las parejas, pero también actividades y ceremonias grupales.
En estas reuniones, con la supervisión de los tres terapeutas del programa, los participantes tendrán que tomar decisiones cruciales. La más importante: decidir si siguen adelante con la experiencia o, por el contrario, ponen punto y final a su participación y, por tanto, a su matrimonio de prueba.
El papel crucial de los expertos, los verdaderos cupidos del formato

Si hay algo que distingue a 'Casados a primera vista' de otros realities de citas, es el papel central de la ciencia. No es un azar ciego lo que une a las parejas, sino el trabajo de un equipo de especialistas en psicología, emociones, terapia sexual y de pareja. Ellos son los verdaderos arquitectos del experimento. Tras un análisis psicológico profundo y un estudio minucioso de compatibilidades, son quienes hacen la selección final.
Estos expertos no desaparecen después del emparejamiento. Su acompañamiento es constante a lo largo de todo el viaje emocional. Actúan como mediadores, consejeros y, a veces, como espejos incómodos que devuelven a los participantes verdades que quizá no quieren ver.
Su objetivo declarado es claro: favorecer relaciones que puedan ser satisfactorias y duraderas, buscando que el 'sí, quiero' pronunciado en el altar tenga un sentido profundo y perdure más allá del impacto televisivo del momento.
Alfredo Ereño, CEO y cofundador de Bulldog TV, la productora a cargo, habló precisamente de la carga emocional que conlleva este proceso. “Cada vez que lo veo me emociono. Cuando conoces a las personas y entiendes por qué no han encontrado antes el amor, conectas de verdad con sus historias”, señaló. Y añadió: “Ves un 'reality' de estas características y piensas: '¿quién se va a casar con un desconocido?'. Pero cuando conoces a las personas y sus motivos, yo reconozco que me emociono”. Esta conexión humana es, en su opinión, lo que sostiene el formato.
Un formato con pedigrí internacional y una apuesta firme de Telecinco

'Casados a primera vista' no es una idea nueva. Es una adaptación española de un formato que lleva versioneándose en 35 países con gran éxito. De hecho, ya se emitió en España entre 2015 y 2018 en Antena 3, donde logró cuatro temporadas y enganchó a una parte importante del público. Ahora, Telecinco recupera la marca con la convicción de que sigue teniendo un enorme potencial.
Jaime Guerra subrayó esta relevancia durante la presentación: “Es una de las marcas de 'realities' más exitosas del mundo y teníamos muchas ganas de producirla. Creo que se ha hecho un trabajo extraordinario desde el inicio del casting”. La cadena confía en que la combinación de un casting bien seleccionado, la supervisión experta y el drama humano inherente a la situación crearán un cóctel televisivo imbatible.
María Zambrano cerró las declaraciones con una nota personal que resume el feeling del equipo: “Todo el equipo se ha enamorado de este nuevo programa”. Esa frase puede sonar a lugar común, pero en el contexto de un formato sobre el amor, adquiere un significado especial.







