Un gamer que juega en PC consume lo mismo que cargar 21.000 móviles al año: LoL, Roblox o Fortnite son un problema en la factura de la luz

Los PC gaming, los grandes títulos online y los mercados de Estados Unidos y China concentran buena parte del impacto climático de la industria.

La industria del videojuego ha dejado atrás la delicada situación pospandemia y ha entrado en una nueva fase de expansión. En 2026 no solo se han recuperado los niveles de actividad previos, sino que el tiempo de juego y el grado de compromiso de los usuarios están alcanzando máximos históricos. Cada vez se juega más, se empieza antes y se tarda más en abandonar las partidas.

Sin embargo, todo tiene una contrapartida. Un estudio elaborado por PlayersTime nos deja ver que, si bien los videojuegos tienen muchas cosas buenas, también suponen un fuerte aumento del consumo eléctrico y de la huella de carbono asociada al ocio digital.

Los datos recogidos están basados en especificaciones oficiales de hardware y nivel de uso de jugadores y estadísticas energéticas, y nos sirven para analizra el consumo de electricidad de las principales plataformas de juego, divididas en PC, consolas de sobremesa y portátiles.

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Si hay un claro ganador —o perdedor, desde el punto de vista ambiental— en la batalla por la eficiencia, es el PC gaming. Un equipo de gama alta, cuyo coste de montaje puede estar entre 1.287 y 1.717 euros (ahora ya más por la subida de precio de la memoria RAM provocada por la IA), no solo es caro en el momento de la compra, también lo es cada hora que permanece encendido.

La plataforma que más energía consume es el PC gaming

Un hardcore gamer (un usuario de uso intenso y muy metido en el mundillo, vamos) que juega unas 32 horas semanales en un PC de altas prestaciones genera del orden de 261 kilos de CO2 al año, con un coste aproximado de 119,44 dólares en electricidad. Esa cifra equivale, según la conversión de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), a cargar más de 21.000 teléfonos móviles o a recorrer unos 330 kilómetros en un coche de gasolina estándar en el caso de un usuario medio.

Consumo eléctrico de PC gaming, PS5 Pro y Xbox 360
Consumo eléctrico de PC gaming, PS5 Pro y Xbox 360 | Fuente: PlayersTime

Los ordenadores personales se sitúan así como la plataforma más intensiva en energía entre todas las analizadas. A diferencia de las consolas, donde el hardware es cerrado y más controlado, los PC para jugar suelen montar tarjetas gráficas potentes, procesadores de gama alta y sistemas de refrigeración exigentes, lo que dispara el consumo especialmente durante sesiones prolongadas y en juegos que exprimen al máximo los recursos.

No solo el PC: PS5 y Xbox también tienen lo suyo

El informe apunta también a las consolas de sobremesa de última generación como otra pieza clave del puzle energético. Modelos como PlayStation 5 Pro y Xbox Series X aparecen en la parte alta de la tabla de emisiones, con capacidad para superar los 100 kilos de CO2 al año en el caso de los jugadores intensivos. A ello se suma un coste directo en la factura, puesto que estos sistemas pueden añadir más de 50 dólares anuales en electricidad para los usuarios que pasan muchas horas frente a la pantalla.

Paradójicamente, algunas consolas veteranas salen aún peor paradas. Xbox 360 y PlayStation 3, lanzadas a mediados de la década de 2000, igualan o incluso superan la huella de modelos más recientes debido a diseños menos eficientes y un mayor consumo por hora de uso. La evolución tecnológica ha permitido reducir parcialmente la demanda energética por unidad de potencia gráfica, pero el parque de dispositivos antiguos sigue siendo significativo y arrastra un coste ambiental considerable.

En el extremo opuesto del espectro aparecen las consolas portátiles. Dispositivos como Nintendo Switch, Steam Deck o Nintendo 3DS presentan un consumo muy reducido incluso en sesiones largas, generando solo una fracción de las emisiones asociadas a un PC o a una consola de sobremesa. Aunque renuncian a la potencia gráfica absoluta, se consolidan como la opción más amable energéticamente.

Los juegos que más contaminan: de Dota 2 y LoL a Roblox y Fortnite

Más allá del hardware, el estudio también nos deja información jugosa sobre los videojuegos. En PC, los grandes protagonistas de la huella de carbono son títulos de enorme éxito y sesiones maratonianas, principalmente Dota 2 y League of Legends. Ambos cuentan con comunidades globales masivas y escenas competitivas muy activas, lo que mantiene a millones de jugadores conectados durante horas.

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Según datos recogidos por PlayersTime a partir de la muy útil plataforma HowLongToBeat, el tiempo medio anual dedicado a Dota 2 podría superar las 1.200 horas por jugador. Escalado a un millón de usuarios, ese volumen de juego se traduce en unas 200.000 toneladas de CO2 al año, una cifra que la EPA equipara a las emisiones de 46.667 coches de gasolina circulando durante un año completo. Y ojo, que el informe advierte que los profesionales y aspirantes a la élite suelen acumular todavía más horas, disparando tanto su factura eléctrica como su impacto climático.

Consumo de energía de videojuegos en PC y consolas
Consumo de energía de videojuegos en PC y consolas | Fuente: PlayersTime

En consolas, la lista la encabezan fenómenos como Roblox, Fortnite y Minecraft. No son necesariamente los juegos más exigentes en términos técnicos, pero sí los que más tiempo mantienen conectados a sus usuarios. Roblox, en particular, destaca como el mayor contribuyente a las emisiones en consola, con estimaciones de entre 1.800 y 2.500 toneladas de CO2 al año por cada millón de jugadores.

Y es que funciona como una plataforma social y creativa en permanente funcionamiento donde niños y adolescentes pasan buena parte de su tiempo libre, así que no es extraño que el nivel de engagement llegue al punto de empujar a países como Australia a impulsar nuevas normas de seguridad para menores de 16 años.

Fortnite también se aproxima a ese modelo, actuando además como espacio de cultura pop y marketing, con colaboraciones con franquicias famosas o con marcas de moda que lanzan colecciones virtuales. Cuando los juegos se convierten en plazas públicas, centros comerciales y redes sociales al mismo tiempo, el tiempo de conexión y el desgaste energético crecen en paralelo.

China y Estados Unidos, grandes culpables

Pero todo esto no se entendería sin el contexto de la población gamer a nivel mundial. El informe estima que hay aproximadamente 936 millones de usuarios de PC frente a 645 millones de jugadores de consola. Esa diferencia se convierte, al traducirse en kilovatios hora y toneladas de CO2, en un desequilibrio notable, ya que la huella global del gaming en PC podría ser hasta diez veces superior a la de las consolas, suficiente para alimentar decenas de millones de hogares durante un año.

Jugadores de consola contra jugadores de PC a nivel mundial
Jugadores de consola contra jugadores de PC a nivel mundial | Fuente: PlayersTime

Estados Unidos y China se sitúan al frente de este fenómeno tanto en volumen de negocio como en número de jugadores. Según Statista Market Insights, el mercado estadounidense podría haber superado los 140.000 millones de dólares en ingresos en 2025, impulsado por una elevada renta disponible, conexiones de alta velocidad y una cultura del PC, la consola y los eSports ya plenamente consolidada.

China, por su parte, rondaría los 137.800 millones de dólares, empujada por su enorme población, el amplio acceso a banda ancha y un ecosistema donde conviven con fuerza el móvil y el PC.

Ese liderazgo económico se refleja directamente en los juegos más lucrativos del año. Títulos como Battlefield 6 o Grand Theft Auto V (sí, GTA V...) dominan el mercado estadounidense, mientras que en China destacan propuestas como Monster Hunter Wilds o Split Fiction. Cuando millones de jugadores concentran largas sesiones de juego en hardware de alto consumo, el resultado es una contribución desproporcionada a las emisiones globales vinculadas al entretenimiento digital.

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