Hay 1 millón de cargadores de coches en Europa y a la gente le da igual: tienen motivos para enchufar sus eléctricos en casa

Europa ya ha desplegado más de un millón de cargadores para coches eléctricos, pero la mayoría apenas se utilizan. Lejos de ser desinterés, los conductores tienen una razón clara: cargar en casa es más cómodo, más barato y encaja mejor con su día a día. El problema ya no es la falta de enchufes, sino cómo y cuándo realmente necesitamos usarlos.

No es una exageración ni una percepción subjetiva, los datos confirman que los puntos de recarga o cargadores públicos apenas se utilizan entre 30 minutos y dos horas al día. Mientras tanto, casi nueve de cada diez conductores eléctricos prefieren enchufar el coche en casa y olvidarse del resto.

La paradoja es evidente. Durante años se ha repetido que el gran freno al coche eléctrico era la falta de infraestructura, pero ahora que los enchufes están ahí (en carreteras, ciudades, centros comerciales y parkings) el problema parece otro. No es que falten cargadores, es que no los necesitamos tanto como se pensaba… al menos por ahora.

Entonces, ¿por qué Europa ha desplegado una de las mayores redes de recarga del mundo si buena parte de ella permanece infrautilizada? Y, sobre todo, ¿qué dice esto del futuro real del coche eléctrico y de cómo lo estamos usando?

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Una red sobredimensionada para el número de coches eléctricos

Una red sobredimensionada para el número de coches eléctricos
En España, por ejemplo, cada punto se usa de media una o dos veces al día. Fuente: Agencias

Europa cuenta ya con más de 1,1 millones de puntos de recarga públicos para unos 15 millones de vehículos enchufables, de los cuales 9,3 millones son eléctricos puros. Sobre el papel, las cifras son más que razonables. En la práctica, la tasa de utilización apenas alcanza entre el 2% y el 8%, lo que convierte muchos cargadores en inversiones difíciles de rentabilizar. En España, por ejemplo, cada punto se usa de media una o dos veces al día.

Los operadores lo dicen sin rodeos, hay más enchufes que coches eléctricos circulando. Los expertos del sector insisten en que el problema ya no es instalar más puntos, sino generar suficiente demanda. Con estaciones vacías la mayor parte del día, las nuevas inversiones se ralentizan y el crecimiento de la red entra en un círculo vicioso difícil de romper.

La situación varía mucho según el lugar. En parkings de empresas, estaciones de baja potencia o aeropuertos, el uso puede caer por debajo del 10% o incluso del 1%. Solo algunos corredores de recarga rápida en carretera presentan cifras más saludables. El resultado es una red amplia, pero poco aprovechada y con retornos económicos muy ajustados.

La verdadera razón: el coche eléctrico se carga en casa

La verdadera razón: el coche eléctrico se carga en casa
Cargar en casa es más barato, más cómodo y no requiere cambiar hábitos. Fuente: Agencias

Hay un dato que lo explica casi todo; alrededor del 89% de las recargas se realizan en domicilios particulares o en el trabajo. En España, el 90% de los propietarios de un coche eléctrico enchufa su vehículo en entornos privados, una cifra que en Europa alcanza el 94%. Es ahí donde el coche eléctrico tiene sentido económico y práctico.

Cargar en casa es más barato, más cómodo y no requiere cambiar hábitos. Llegas, enchufas y al día siguiente el coche está listo. El punto público, en cambio, se convierte en un recurso puntual, viajes largos, imprevistos o casos concretos. No es una gasolinera tradicional, porque el coche eléctrico no se usa igual que uno de combustión.

Además, las nuevas viviendas, oficinas, hoteles y centros comerciales incorporan cada vez más puntos de recarga propios. Ese crecimiento silencioso de la recarga privada resta aún más protagonismo a la infraestructura pública, que sigue siendo necesaria como red de seguridad, pero no como eje central del día a día del conductor eléctrico.

El reto no es el enchufe, es convencer al comprador

El reto no es el enchufe, es convencer al comprador
Sin suficientes coches eléctricos en circulación, los enchufes parecen innecesarios. Fuente: Agencias

La baja utilización de los cargadores no significa que sobren, sino que el mercado aún no ha madurado. Sin suficientes coches eléctricos en circulación, los enchufes parecen innecesarios; sin una red visible y fiable, muchos conductores no se atreven a dar el salto. Es una contradicción que frena tanto a fabricantes como a operadores.

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A esto se suma la incertidumbre política y regulatoria. Las dudas sobre el calendario del fin de los motores de combustión, los cambios en ayudas públicas o la lentitud de algunos incentivos hacen que el crecimiento del coche eléctrico avance más despacio de lo previsto. El precio sigue siendo el principal freno para muchos compradores, incluso por encima de la autonomía o la recarga.

A medio plazo, el escenario cambiará. No todos podrán cargar en casa y la red pública será imprescindible, especialmente en entornos urbanos y para flotas profesionales. Pero hoy, los números son claros, Europa no tiene un problema de enchufes, sino de adopción. Y hasta que eso no cambie, seguiremos viendo millones de cargadores esperando a que alguien los use.

Porque al final, el futuro del coche eléctrico no se decide en el poste de recarga, sino en el garaje de casa… y en la decisión de compra.

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