Desplante histórico en Los Cármenes: la afición del Granada CF castiga al palco en el día de Reyes

El estadio registró su peor entrada de la temporada (4.468 espectadores) tras la polémica decisión del club de cobrar un suplemento a los socios. En el césped, la falta de apoyo y los errores de Astralaga condenaron al equipo de Pacheta ante el Rayo.

El fútbol suele ser generoso en fechas señaladas, pero este 6 de enero el Nuevo Los Cármenes vivió una jornada para el olvido. Lo que debía ser una fiesta de Reyes ante un rival de Primera y europeo como el Rayo Vallecano, terminó convirtiéndose en un gélido pulso entre la directiva y su masa social.

La afición del Granada CF cumplió su amenaza y dejó al equipo prácticamente solo en una cita de Copa del Rey que pasará a la historia, no por el resultado, sino por el vacío en las gradas.

El suplemento de la discordia: 20 euros que vaciaron el estadio del Granada CF

La mecha se encendió días atrás, cuando el club anunció que los socios deberían pagar un suplemento de 20 euros para presenciar el encuentro. En una ciudad con una fidelidad a prueba de bombas, la medida fue recibida como un agravio en una fecha de gran gasto familiar. Colectivos de aficionados solicitaron la gratuidad para los abonados, pero el silencio del club solo alimentó el boicot.

Publicidad

El resultado fue una estampa desoladora: apenas 4.468 espectadores se dieron cita en el feudo granadinista, la cifra más baja de toda la temporada. El mensaje de la grada fue nítido: el sentimiento no se negocia bajo coacción económica. Este desplante dejó un ambiente extraño en el estadio, un silencio que pesó más que los gritos de ánimo y que, inevitablemente, afectó al clima competitivo del choque.

Un inicio esperanzador diluido por el infortunio

En lo estrictamente deportivo, el Granada CF intentó sobreponerse a la frialdad del cemento. El equipo de Pacheta salió con colmillo y no tardó en encontrar el premio. A los nueve minutos, Pablo Sáenz aprovechó un rechace de Rodelas para fusilar la red vallecana y poner el 1-0.

Por momentos, parecía que el fútbol iba a reconciliar a los presentes con su equipo, mostrando una imagen valiente ante un Rayo que, pese a sus rotaciones, mantenía el bloque que compite en la Conference League.

Desplante histórico en Los Cármenes: la afición del Granada CF castiga al palco en el día de Reyes Fuente: Agencias
Desplante histórico en Los Cármenes: la afición del Granada CF castiga al palco en el día de Reyes Fuente: Agencias

Sin embargo, la segunda mitad fue un catálogo de infortunios. El empate de Álvaro García llegó tras un rebote que desvió la trayectoria del balón, dejando vendido a Astralaga. A partir de ahí, el Granada acusó la falta de calor de su gente y el partido se le hizo cuesta arriba. El Rayo, más curtido, supo esperar su momento frente a un conjunto local que generaba ocasiones pero no lograba materializarlas.

La condena de Astralaga y la sentencia propia

El punto de inflexión llegó con el 1-2, en una jugada que perseguirá al guardameta Astralaga. Un disparo lejano de Pedro Díaz, que parecía controlado, se le escurrió entre los guantes al joven portero en un error técnico difícil de explicar. Fue el golpe de gracia. Con el equipo volcado y los nervios a flor de piel, un tanto en propia puerta de Juanjo sentenció el 1-3 definitivo, sellando el billete de los madrileños para los octavos de final.

Tras el pitido final, el técnico Pacheta compareció con un discurso ambivalente. Por un lado, defendió a su portero ("los errores se admiten, es el titular y tiene que recuperarse") y, por otro, lanzó un SOS a la afición. El técnico burgalés insistió en que su equipo genera más que el rival, pero pidió a los granadinistas que "sigan viniendo y crean", consciente de que sin el aliento de Los Cármenes, el objetivo de la temporada se vuelve una montaña imposible de escalar.

Con todo, el Granada CF se despidió de la Copa con la sensación de haber perdido dos batallas: una en el césped y otra, mucho más grave, en el corazón de su gente. El reto ahora es restañar las heridas de un día de Reyes donde el club, en lugar de regalos, ofreció facturas que su afición se negó a pagar.

Publicidad