sábado, 18 mayo 2024 11:53

Las dos caras del escándalo Vinicius

En los últimos años Vinicius Jr. se posicionó como uno de los principales deportistas que porta la bandera en contra del racismo. Durante su estadía en el Real Madrid, vivió diversas situaciones en España en el que lo discriminaron tanto dentro del campo de juego como desde las tribunas.

En la previa del enfrentamiento entre Brasil y la Roja en el estadio Santiago Bernabéu, una pregunta en específico generó que el talentoso extremo se quiebre en la conferencia de prensa y suelte una reflexión.

VINICIUS PONE EL TÓPICO SOBRE LA MESA: ¿SOMOS O NO SOMOS RACISTAS EN ESPAÑA?

Luego de que un periodista ponga el tópico sobre la mesa, el futbolista arrancó a responder. “Recibir insultos es algo bastante triste, es algo que pasa aquí en cada partido, en cada día».

Cada denuncia mía me pone muy triste. Pero como a todos los negros que están en el mundo, es algo triste. Esto es algo que está sucediendo. No sólo en España, también en el mundo. A mi padre también le pasaba, escogían a un blanco antes que a un negro. Es algo que noto, y lucho porque me han escogido a mí. Lucho para que en el futuro próximo no le vuelva a pasar a nadie”, arrancó.

Y continuó su argumento antes de arrancar a llorar: “Agradezco a todos los jugadores españoles que siempre me están apoyando. No sólo en España, en todos los lugares hay mucho racismo. Cada vez más muchos me han mostrado su apoyo.

Espero que en el futuro esto cada vez vaya a menos y haya menos gente que pase por esto. Entiendo que se hable de lo que se hable en el campo. Claro que tengo muchas que mejorar, aún tengo 23 años, y es un progreso natural… Sales muy joven de Brasil sin haber aprendido tantas cosas… Llevo mucho tiempo viendo esto, y cada vez me siento más triste, cada vez tengo menos voluntad de jugar. Nadie me está apoyando”.

UN PARTIDO CONTRA EL RACSIMO QUE SUFRE VINICIUS

Si hay que ponerle una pega a esta iniciativa irreprochable en lo social, quizá sea el título elegido: partido contra el racismo. Porque lo de ese partido era algo mucho más específico. Era un partido contra el racismo que sufre el delantero del Real Madrid Vinícius. No hubiera pasado nada por ponerlo tal cual en la entrada y así evitar confusiones. Como la de aquel tipo que, a las puertas del estadio, se preguntaba si por los videomarcadores aparecería en forma de homenaje y reparación la cara de Wilfred, el portero nigeriano del Rayo Vallecano que en ese mismo estadio tuvo que escuchar a la grada corear «negro, cabrón, recoge el algodón».

Vinícius

Luchar contra el racismo, como luchar contra cualquier tipo de discriminación, es más complicado que celebrar un partido de primer nivel. Luchar contra el racismo conlleva un proceso de revisión incómodo, molesto y doloroso. Por eso ni Wilfred ni Fredy aparecieron en el videomarcador y por eso los periodistas de la órbita florentina que hace sólo dos años criticaban al City porque clavar la rodilla en homenaje al asesinado George Floyd era mezclar política y deporte, fueron los narradores de este partido de desagravio.

El problema de Vinícius ya se ha cronificado, y el Real Madrid, de puertas adentro, es consciente de no haber sabido encontrarle una solución. El brasileño, que en julio cumplió 23 años y lleva con esta seis temporadas en el primer equipo, va camino de convertir ­todos los partidos de los de Ancelotti en un Vietnam, en especial los de fuera del Bernabéu.

Lo cierto es que con su denuncia y hartazgo, Vinicius visibiliza la realidad del día a día de muchas personas racializadas que deben convivir y soportar comportamientos racistas y xenófobos en todos los espacios de sus vidas.

‘VINI’, ÁNGEL Y DEMONIO

Su caso ejemplifica las paradojas del fútbol en alguien incapaz de controlar su estado emocional. El jugador es un superdotado técnica y físicamente, un potencial Balón de Oro, y, sin embargo, pocos partidos hay en las que no acaba al borde de la expulsión, desquiciando a todos, incluidos a compañeros.

Porque sí; Vinicius, con el balón en los pies es un ángel. Sus regates, su velocidad y su definición ante la meta rival le convierten en uno de los cracks del fútbol mundial.

Pero, sin balón, Vinicius es otra cosa. No porque no ayude a defender y esas cosas del fútbol, si no porque insiste en perderse en enfrentamientos, en protestas que, sinceramente, no le hacen nada bien a su figura. Ese gran futbolista pasa a segundo plano cuando decide mostrar su otra cara, la de ‘demonio’.

No es la primera vez que el atacante acaba con este tipo de situaciones. En varios partidos a lo largo del campeonato español, el futbolista terminó siendo blanco de la polémica por sus quejas sobre insultos racistas después de haber provocado a los aficionados contrarios, como en Mallorca o Valencia, dos de sus escenarios más polémicos.