Judas Priest, una banda invencible en su nuevo disco

Judas Priest tiene más 50 años en esto del rock duro. La banda, uno de los nombres clave de la segunda generación de artistas de heavy metal una vez que Black Sabbath y Led Zeppelin fundaran el género, acaba de lanzar su décimo noveno disco de estudio, ‘Invicible Shield’ y aunque a estas alturas se formula está bastante definida el grupo sigue siendo uno de los más potentes del género. La realidad es que no hay muchos artistas, ni siquiera en el metal moderno, que cuenten con la química que tiene el grupo de Birmingham, y ninguna otra banda cuenta con la voz de Rob Halford. 

Su nuevo disco, en tiendas y servicios de streaming desde la semana pasada, sigue conteniendo la misma ferocidad que clásicos como ‘Screaming for Vengeance’ de 1982 o ‘Painkiller’ de 1990. Es una banda que sigue teniendo los mismos intereses y a pesar de la ausencia de KK Downing, guitarrista del grupo desde su fundación hasta 2011, el disco sigue alimentado por la combinación de duelos eternos de guitarra, los altos tonos de la voz de Halford y una velocidad atronadora. 

Es evidente desde el principio con la potente ‘Panic Attack’, una canción rápida y sucia con un solo de guitarra doble que parece infinito, o la imposible ‘Invisible Shield’ que parece sacada de uno de los discos de la banda de los 90, y que sin problemas podía haber sido uno de sus mejores sencillos. Pero Judas Priest siempre ha tenido también un oído para melodías pop en medio del caos metalero y tanto ‘Devil in Disguise’ como la canción que cierra el disco, ‘The Lodger’, muestran esta capacidad tan presente en discos como ‘British Steel’ o ‘Turbo’ de la época dorada de la banda y ‘Crown of Horns’ a discípulos como Ghost o Creeper. 

Si un problema tiene el nuevo lanzamiento es que a pesar de la capacidad del grupo de mantener la energía, no hay duda de que puede llegar a ser algo repetitivo para los no iniciados. Es un disco que servirá como un bálsamo para los fanáticos más leales del grupo, pero no parece el mejor punto de entrada para un nuevo fanático que quiera conseguir los picos reales del grupo, pero es una buena pieza interesante de metal, una buena celebración de la carrera del grupo hasta ahora y otra excusa para alargar el legado de una banda como Judas Priest.

UNA PRODUCCIÓN DEMASIADO LARGA

La realidad es que para el grupo la producción de este disco ha sido demasiado larga. Tras el lanzamiento de ‘Firepower’ de 2018 tardaron 6 años en llegar a ‘Invicible Shield’, con el COVID, la gira cancelada con Ozzy, la muerte de su ex baterista John Hinch y la retirada de las tarimas del guitarrista Andy Sneap, productor de la mayoría de los discos de la banda y guitarrista de gira desde 2018. 

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Fueron unos años convulsos, para la banda y para el resto del planeta, pero que parecen haber permitido que el grupo puliera el disco hasta el último momento. Eso deja una de las producciones más limpias de la historia de la banda, lo que beneficia a los fanáticos de un grupo que siempre ha cuidado escuchar lo que hace cada uno de los instrumentos. 

JUDAS PRIEST VUELVE A LA CARRETERA

Pero la banda no ha tardado demasiado en empezar a presentar estas nuevas canciones en tarima. Según Halford es el lugar en el que el grupo se ha sentido siempre en casa y tras una gira por Estados Unidos están girando por Europa y pasarán por España a principios del verano. 

Tocarán 4 ciudades del país: Madrid, Pamplona, Barcelona y Cartagena y aún es posible conseguir entradas en todas ellas. Es una oportunidad bastante especial, después de todo el grupo tuvo que cancelar su última gira internacional como apoyo de Ozzy Osbourne debido a la salud del mítico vocalista de Black Sabbath, y eso después de haber tenido que suspenderla antes por el COVID. Dado la edad de los miembros de la banda, con los 72 años de Halford empezando a ser evidentes en su presencia en tarima, puede ser una de las últimas oportunidades de ver a Judas Priest.