Los números de los festivales de Estados Unidos alertan de la burbuja española

Las ventas de los festivales estadounidenses han empezado el año mucho más lento de lo previsto. Incluso eventos señalados en el calendario como, Lollapalooza o Bonnaroo se han quedado cortos y Coachella está teniendo sus peores ventas en una década, por lo que todos están buscando estrategias para aumentar sus ventas tras un inicio demasiado lento del año. Pero más allá de lo que pase en el país norteamericano, los problemas de estos festivales se pueden repetir en España, si se mantiene el mismo patrón. 

El problema, según los expertos estadounidenses, es la homogeneización de los carteles. Mientras que en un momento los festivales tenían su propia identidad, por un buen tiempo fue fácil separar los artistas que podían tocar en un festival que otro, no solía ser común ver un cabeza de cartel repetir en Lollapalooza y Coachella, este año no solo tienen uno sino varios en común, solo con No Doubt, la mítica banda de Gwen Stefani, anunciando exclusividad en el caso del festival californiano.

Es un problema distinto al caso español, pero que empieza a repetirse en nuestro territorio. Aunque los dos principales más grandes del país, el Mad Cool y el Primavera Sound, tienen carteles muy distintos gracias al hecho de que el festival catalán sigue siendo bastante evidente que sí que hay choque con artistas que han pasado de gira por el país en los últimos años, como el caso de The Killers que ha tocado en el festival madrileño los últimos dos años. 

Pero va más allá de eso. Varios de los cabezas de cartel del BBK de Bilbao de este año, han pasado por otros festivales en los últimos dos años, como el caso de Arcade Fire, Jungle o The Prodigy. Se suma el problema de la presencia como organizador de Live Nation que empujó, por decisión, está homogeneización y que muchas veces aprovecha su esfuerzo en el Booking de este tipo de eventos para atraer artistas a las grandes ciudades antes o después de los festivales, el motivo por el que uno de los grandes nombres del cartel del Mad Cool, The 1975, toca en Madrid solo un par de meses después y por el que la exclusividad española de Pearl Jam este año solo durará un par de días antes que se presenten en Barcelona. 

Pearl Jam Promo

Esto sin entrar en los artistas españoles que realmente alimentan los festivales del país. Es complicado enumerar los festivales en los que actuó Arde Bogotá en 2023 o en los que Shinova se presentará este año. Ignorando en el medio los conciertos que dieron en salas, y que terminan también compartiendo público y compitiendo para vender las entradas.

LA NECESIDAD DE LAS DIFERENCIAS Y LA EXCLUSIVIDAD

Esto es un problema porque hace más complicado vender una entrada. Si un fanático de Pearl Jam, por ejemplo, no quiere gastar en la entrada de un festival en el que tendría que pensar también que hacer durante las presentaciones de Bomba Estéreo o Michael Kiwanuka puede ir a verlos en Barcelona. Para el melómano puede incluso ser una buena noticia, pero para los eventos se trata de un mercado que se divide. 

Al menos España tiene la ventaja de que los festivales de este año no tienen todos una o dos grandes cabezas de cartel en común, con los parecidos usualmente marcándose más en la mitad del cartel. Aun así, el parecido evidente entre el NOS Alive de Portugal, que tiene entre sus grandes nombres a varios de los del Mad Cool y del BBK Bilbao, pues utilizan a la misma empresa de booking, lo que también les obliga a competir por el público internacional que pueda interesarse en alguno de ellos. 

UN PROBLEMA QUE PUEDE SER CATASTRÓFICO PARA LOS FESTIVALES SI SE ASIENTA EN ESPAÑA

Afortunadamente, aún hay grandes diferencias entre los grandes festivales del país, y la posibilidad de ser una mejor opción para artistas internacionales los mantiene vivos. Al mismo tiempo, si uno de ellos sufre en sus ventas, será complicado remontar la cuesta, sumado a los problemas de ubicación y al hecho de que empieza a reducirse el efecto rebote post pandémico. Es que mientras que en 2022 parecía fácil llenar cualquier evento de jóvenes desesperados tras dos años en casa, poco a poco vuelve a ser una competencia complicada.