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Santa Catalina de Alejandría es venerada en el Santoral Católico del 25 de noviembre

En vida, Santa Catalina de Alejandría fue una joven noble de Egipto, que tuvo la oportunidad de ver a Dios, y desde ese momento decidió convertirse en su prometida, y tuvo la oportunidad de hacerle frente al emperador Majencio, quien tomó la decisión de que fuera torturada.

Si entre las damas que conoces, bien sean familiares o amistades se encuentra alguna que haya sido bautizada con el nombre de Catalina, hoy es el día para felicitarla por su onomástico, y según la información que maneja el Instituto Nacional de Estadística español, son alrededor de unas 55.000, lo que es una nueva oportunidad para tener un detalle con ellas, además del día 29 de abril, en el que se recuerda a Santa Catalina de Siena.

Santa Catalina de Alejandría

Santa Catalina de Alejandría

Santa Catalina de Alejandría aún hoy puede ser venerada de cuerpo presente, porque rus restos se mantienen en el bastante conocido Monasterio del Monte Sinaí. Se han encontrado archivos históricos que demuestran la vida de Santa Catalina de Alejandría, siendo el más antiguo uno que es conocido con el nombre de la ‘Passio’, que es un texto que originalmente fue redactado en griego entre los siglos VI y VII.

La ‘Passio’ tuvo bastante difusión en el siglo IX, cuando fue publicada una versión del mismo en latín. Ese documento cuenta que el año de nacimiento de Santa Catalina de Alejandría fue el 290, y que fue la hija de una noble familia de Egipto, destacándose pronto por los extensos estudios que tuvo la oportunidad de realizar, gracias a que estaba dotada de una inteligencia superior, llegando a situarse en el mismo nivel en que se encontraban los grandes filósofos y poetas de su época.

Lo que se cuenta es que una noche tuvo una aparición en la que pudo habar con Jesús, y que desde ese momento, decidió consagrarle su vida y considerarse a sí misma como su prometida. Cuando había alcanzado los 20 años de edad, asistió a una festividad pagana en la ciudad de Alejandría, que fue presidida por el propio emperador Majencio, el cual dio la orden de que se hicieran sacrificios a los dioses.

Santa Catalina de Alejandría, al ingresar el templo, en lugar de hacer sacrificios, optó por hacerse la señal de la cruz, y decidió dirigirse a Majencio en persona, para increparlo, exhortándole para que trabara conocimiento con el verdadero Dios. Fue en ese momento cuando tuvo lugar un debate filosófico entre Santa Catalina de Alejandría y Majencio, ocurrió que los sabios presentes fueron convencidos de convertirse al cristianismo debido a la manera de hablar, a la convicción y a los argumentos de la joven.

La decisión de Majencio

La decisión de Majencio

Siendo emperador, Majencio no pudo soportar la frustración de perder el debate y decidió que todos los sabios que se habían convertido debían ser ejecutados, e hizo el intento de persuadir a Santa Catalina de Alejandría por medio de promesas, para que declarara que creía en los dioses paganos, pero la joven no se dejó conquistar y, ante su negativa, Majencio ordenó que fuera azotada y encarcelada.

Fue en la cárcel donde Santa Catalina de Alejandría fue visitada por la Emperatriz y un oficial, que terminó por convertirse en cristiano, junto con doscientos soldados más, o al menos así es como se cuenta en la ‘Passio’. Ante esta nueva demostración Majencio ordenó que Santa Catalina de Alejandría fuera torturada, para lo que se empleó un artefacto que contaba con unas ruedas y unas cuchillas bastante afiladas.

Lo que se cuenta en la ‘Passio’, es que las ruedas se rompieron al tocar el cuerpo de Santa Catalina de Alejandría, escapando de la tortura. La Emperatriz hizo intentos por interceder en favor de la joven, pero finalmente la santa fue decapitada junto a los doscientos soldados que se convirtieron al cristianismo y su oficial.

El Santoral Católico del 25 de noviembre no sólo recuerda a Santa Catalina de Alejandría, sino que debe ser completado con otros hombres y mujeres que representaron en su momento una fuerte convicción por la fe en Jesús:

San Adelardo, San Alano, San Dubricio, San Erasmo, San García de Arlanza, San Gonzalo obispo, Santa Jucunda, San Márculo, San Maurino, San Mercurio, San Moisés Mártir, San Pedro obispo y mártir, San Pedro Yi Hoyong, San Riel, Beata Beatriz de Ornacieux, Beata Isabel Achler, Beato Jacinto Serrano López, Beata María Beltrame Quattrocchi, Beato Nicolás Stenso y Beato Santiago Meseguer Burillo.