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Margarita Robles promete «romper la hucha» para comprar 100 Eurofighter si Podemos apoya los Presupuestos

El nuevo caza Eurofighter. Ese podría ser el próximo objetivo del Ministerio de Defensa dirigido por Margarita Robles, que ya ha confirmado que España buscará renovar sus aviones de combate. Una renovación que depende, en cierta medida, de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el próximo año, y de que el partido de coalición del Gobierno, Podemos, no ponga trabas para que Pedro Sánchez pueda cumplir su promesa a la OTAN y ampliar el gasto militar nacional hasta el 2% del PIB.

La situación de conflicto armado entre Rusia y Ucrania que lleva desarrollándose desde hace meses ha preocupado especialmente en Europa, y ha encendido todas las alarmas dentro de la OTAN. Algo que ha llevado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a comprometerse ante los países aliados a aumentar el presupuesto de gasto militar español hasta el 2% del PIB, siendo un aumento histórico del presupuesto para Defensa en España.

Un presupuesto que alcanzará en los próximos años un montante de cerca de 11.000 millones de euros. Cifra que, tal y como ha explicado el propio departamento de Margarita Robles, irá destinada en gran medida a la renovación de los aviones de combate de las Fuerzas Armadas españolas, comenzando esta compra de nuevos aviones en 2023.

EL NUEVO EUROFIGHTER PODRÍA SER EL FAVORITO DE DEFENSA

Ha sido la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, la que ha explicado en el Congreso de los Diputados la inversión planeada por el Ministerio de Defensa, de cerca de 11.000 millones de euros, para la adquisición de aviones de combate. Una adquisición que se centrará en la sustitución del AV-88 y C.15M-2ªFase, que afecta a los aviones Harrier de la Armada, y los F-18 del Ejército del Aire. Del mismo modo, también se buscará renovar los F-18 del Ejército del Aire y del Espacio en una segunda partida.

Aviones que serán sustituidos por modelos más potentes y de nueva generación, asegurando la secretaria de Estado que se buscará la mejor opción para sustituir a estos históricos aviones. «No quepa ninguna duda de que las Fuerzas Armadas y el Gobierno elegirán al mejor sustituto, pero hay que dejar trabajar a las Fuerzas Armadas, hay que dejar elegir el mejor» ha destacado.

Una «batalla» que podría disputarse entre dos opciones: el modelo F-35 de Estados Unidos, o el nuevo Eurofighter que está siendo diseñado entre los países aliados de la OTAN, con el trabajo conjunto de Airbus e Indra. Una batalla en la que el nuevo Eurofighter podría tener cierta «ventaja» frente al modelo norteamericano.

Por un lado, debido a la propia inversión de España en el diseño de este nuevo caza de sexta generación, que podría estar preparado entre 2037 y 2040. Por otro lado, el nuevo Eurofighter podría ser la opción elegida ante la paralización de entrega de cazas F-35 que ha realizado Estados Unidos, tras comprobar que una de las piezas del motor de su caza de despegue vertical es de fabricación china.

LOS PRESUPUESTOS, EN MANOS DE PODEMOS

Una elección que estará en manos del Ministerio de Defensa, que podría acabar escogiendo el nuevo modelo Eurofighter para su gran inversión a largo plazo, que podría otorgar a España cerca de 100 Eurofighter de sexta generación.

Un planteamiento que, sin embargo, depende en gran medida de los acuerdos a los que llegue el PSOE con su socio de coalición en el Gobierno, Podemos. Y es que marcado es el carácter «pacifista» de los morados, que siempre han rechazado cualquier gasto militar extraordinario. Una oposición a las Fuerzas Armadas que podría complicar el cumplimiento del compromiso de Pedro Sánchez de cara a los aliados de la OTAN en el próximo año.

Sin embargo, los socialistas aún podrían conseguir el «sí» de sus socios de Gobierno ante esta gran inversión en Defensa. Así pues, las propias pretensiones de los podemitas de cara a los PGE podrían ser la «moneda de cambio» para que Pedro Sánchez pueda dotar a las Fuerzas Armadas de nuevos cazas de combate, así como de un aumento del presupuesto de hasta el 2% del PIB. Un aumento que, sin duda, no le saldrá «barato» a Sánchez en las negociaciones con sus socios de Gobierno.