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El síndrome del cinturón de seguridad: qué es y qué consecuencias tiene

El síndrome del cinturón de seguridad es la otra cara de este dispositivo de seguridad. Efectivamente, un mecanismo diseñado para salvarnos la vida en el coche también puede resultar perjudicial. Pero solo si se usa de forma correcta. Los humanos tenemos tendencia a saltarnos las normas, como así, y es algo que en este caso puede salir muy caro. Esto es lo que ocurre con el síndrome del cinturón de seguridad, que presenta un cuadro clínico que incluye lesiones de distinta gravedad y que puede afectar a adultos y niños.

LAS LESIONES DEL SÍNDROME DEL CINTURÓN DE SEGURIDAD

Pero, ¿qué es exactamente el síndrome del cinturón de seguridad? Se trata de una serie de patologías, lesiones y heridas que provocadas por este dispositivo. Cuando ocurre una colisión en coche, se produce un suceso violento que produce un impacto fortísimo en nuestro cuerpo. El cinturón de seguridad impide que salgamos despedidos a través de la ventana o el parabrisas, lo que supone un riesgo de muerte casi seguro. El problema es que, en algunas ocasiones, el esfuerzo para contrarrestar esa fuerza violenta que nos lanza hacia fuera, es absorbido por una parte concreta del cuerpo, que no soporta tal presión y termina lesionándose. Los daños pueden ser de distinta gravedad, desde una laceración o lesiones más graves como fracturas, dislocaciones, hernias, contracturas y hasta heridas abiertas. En los niños, por su menor tamaño, el síndrome del cinturón de seguridad es más frecuente, aunque en todos los casos hay un punto en común y es, como apuntábamos antes, el mal uso del propio cinturón.

El cinturón de seguridad tal y como lo conocemos en la actualidad, tiene tres puntos, y es el disco más seguro. Pero para que sea efectivo de verdad y no provoque lesiones en caso de frenadas, tiene que estar bien colocado y abrochado. Si no está correctemten sujeto o pasamos el brazo por delante además de dejar de proteger, puede provocar el síndrome del que estamos hablando. Los cinturones de dos puntos que encontramos en aviones y autobuses tambiién conllevan este riesgo, y suelen producir cuadros como hernias lumbares y heridas viscerales.

Hubo un tiempo en el que el cinturón no era obligatorio. Sin embargo, desde que se inventó y se instaló en todos los vehículos, ha conseguido salvar millones de vidas. Gracias a este mecanismo, el porcentaje de supervivencia en accidentes de tráfico se ha incrementado de manera exponencial, independientemente del mencionado síndrome, que se debe casi siempre al uso irresponsable del mismo.

EL PRIMER CINTURÓN

cinturón de seguridad

El primer cinturón para coches aparece en los años 50, cuanto un empresario llamado Presto Tucker presentó un coche que, aunque fue un fracaso en el mercado, presentaba un cinturón como sistema de seguridad anticolisión. Ford se fijó en este detalle y le gusta tanto que tomo la idea aprestada y empezó a ofrecerla en el paquete SafeGuard que también incluía otras medidas de seguridad como salpicaderos acolchados. Sin embargo, aquellos cinturones de dos puntos iniciales, aunque sí ofrecían seguridad a los usuarios en caso de colisión, también provocan heridas en las vísceras por efecto bisagra y efecto cuchillo. También se registraron lesiones lumbares severas. Así que, valorando esta serie de problemas, Nils Bohlin, un ingeniero de Volvo, creó un sistema basado en tres puntos, que distribuía mucho mejor la presión en caso de impacto. Este el sistema que se sigue utilizando hoy en día.

Con la introducción del cinturón de seguridad también se registró otro fenómeno curioso. A medida que se incrementaban las medidas de seguridad, la conducción se volvía más despreocupada y más temeraria. Es un efecto que se llama «paradoja del cinturón de seguridad” y que debe a que la sensación de seguridad genera una especie de compensación del peligro, aunque realmente el peligro de accidente sea exactamente el mismo. Esto significa que a partir de entonces empezaron a producirse más siniestros.

Los seres humanos somos así, y tendemos a tolerar los peligros y reducir nuestra capacidad de atención a medida que aumenta la sensación de seguridad. Pero aunque ahora haya más accidentes que en los años 50 y 60, también hay menos fallecimientos en carretera, en parte gracias a la obligatoriedad del cinturón junto con la introducción del airbag. El airbag nunca debe usarse solo, ya que está diseñado para funcionar en colaboración con el cinturón de seguridad. Sin este último pierde efectividad en incluso puede ser peligroso.