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Normandía en su día D, solo sangre, sudor y lágrimas

Hoy leemos, vemos o escuchamos los medios de comunicación en relación con la guerra de Ucrania, y de vez en cuando aparece la siguiente frase “Estamos ante la tercera guerra mundial” y uno no puede evitar que se le ponga la carne de gallina, teniendo en cuenta episodios anteriores.

Este año 2022 se cumplen 78 años de aquel 6 de junio de 1944 cuando decenas de miles de tropas de Estados Unidos, Reino Unido y Canadá invadieron las playas de Normandía, en el norte de Francia, para liberar a Europa de los nazis. La operación se llegó a postergar hasta en dos ocasiones.

Menos de un año después, Hitler se había quitado la vida, pero 24 horas antes del desembarco nadie podía asegurar que la Operación Neptuno, que pasaría a la historia como el Día D, no fuera a terminar en una derrota catastrófica para los aliados.

Sólo la combinación de un plan meticuloso, el coraje de los soldados y en algunos casos un poco de suerte permitieron que las tropas invasoras pudieran establecer una “cabeza de playa” en la Francia ocupada. Pero en ciertos sectores, como en la “sangrienta Omaha”, los alemanes resistieron con éxito varias horas.

Aunque no todas las posiciones que se planeaba ocupar en la primera jornada cayeron en manos aliadas. Hubo que esperar los siguientes días para conseguirlo con más hombres, armamento y pertrechos que llegaron desde Inglaterra. Las tropas nazis estarían a partir de ese momento en retirada.

7.000 es el número de barcos que tomaron parte en la mayor invasión marítima de la historia.

El desembarco estaba finalmente programado para el 5 de junio, pero se postergó 24 horas para contar con las mejores condiciones climáticas.

La marea y la luna llena eran otros de los factores fundamentales que contribuyeron a que la invasión fuera programada para los primeros días de junio.

Originalmente el Día D iba a ser el 1 de mayo, pero se pospuso un mes para reunir más tropas y armamento en el sur de Inglaterra, desde donde partió la operación aliada.

Para comienzos de junio, más de 2 millones de estadounidenses y unos 250.000 canadienses estaban listos para la invasión.

Los alemanes contaban con la poderosa 15ª división de su ejército, pero no estaba desplegada en Normandía, sino en el Paso de Calais, ya que los aliados habían logrado convencer al alto mando alemán, que por allí llegaría el desembarco. Para lograrlo, espías y doble agentes filtraron esta información, ejércitos y campamentos falsos se alzaron en la localidad británica de Kent y e incluso por allí pasó el general George Patton, considerado por los alemanes como el mejor comandante de los enemigos.

La más pequeña, pero aún formidable división 7ª del ejército nazi quedó a cargo de proteger Normandía.

De haber sido desplegada la división 15ª en esa región, la Operación Neptuno podría haber terminado en un desastre.

Las playas elegidas para el desembarco fueron de este a oeste: Sword, Juno, Gold, Omaha y Utah, esos eran sus nombres en clave.

La decisión de invadir Normandía fue uno de los proyectos más arriesgados que emprendieron los aliados y tomó más de un año de preparación.

Las operaciones anfibias contra playas bien defendidas no habían dejado un buen recuerdo en los aliados.

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El 18 de agosto de 1942, los británicos y los canadienses habían sufrido un desastre en su ataque al puerto francés de Dieppe, en manos de la ocupación nazi. Más de dos tercios de una fuerza de 6.000 hombres murieron, y muchos fueron heridos o tomados prisioneros.

En noviembre de 1943, la captura por parte de infantería de marina estadounidense del pequeño atolón de Tarawa, en el Pacífico, costó a la fuerza invasora más de 3.000 bajas, entre muertos y heridos.

La mayor cantidad de soldados muertos o heridos fue en Omaha, la playa donde la resistencia alemana fue la más fuerte. Las bajas variaron en las cinco playas; por ejemplo, en Gold, el número de caídos fue un 80% menor al de Omaha.

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Una de las divisiones americanas que participó en la primera oleada de desembarco perdió el 90% de sus hombres.

Solo en la primera oleada cayeron unos 2.000 hombres. Los soldados a su paso veían pedazos de cuerpos, cabezas que volaban, intestinos que se esparcían por toda la playa, fue aterrador.

A muchos soldados se les preparó psicológicamente por la alta probabilidad de que murieran en la operación.

Las divisiones aerotransportadas estadounidenses eran la 82ª y la 101ª. Junto con ellas también descendió la 6ª División Aerotransportada británica.

En cuanto a la batalla del aire, la proporción era de 30 a 1 en número de aviones para los aliados respecto de la Luftwaffe alemana. Ninguna de las aeronaves aliadas fue derribada en el combate aéreo por un avión alemán. En total, unos 11.000 aviones cruzaron el canal para transportar a los paracaidistas y atacar posiciones enemigas.

La 7ª división del ejército alemán no puedo evitar que los aliados establecieran una cabeza de playa. El número de muertos que calcularon los aliados en el Día D, fueron de 10.000 muertos y 30.000 heridos. Pero investigaciones recientes hablan del doble de víctimas.

El general estadounidense Dwight David “Ike” Eisenhower, comandante supremo de las fuerzas aliadas, había escrito una carta asumiendo la total responsabilidad si la operación era un fracaso.

Después del desembarco de Normandía, los aliados lograron desalojar a la Alemania nazi del territorio y avanzaron hacia otras regiones cercanas. En agosto de 1944 ingresaron en París, en la llamada «liberación de París», donde se enfrentaron y lograron nuevamente la victoria.

Este conflicto representó el declive de Alemania, ya que, al desviar las tropas hacia el frente occidental, permitieron el avance oriental de los soviéticos a Berlín. Además, el desembarco de Normandía provocó un debilitamiento importante de las fuerzas alemanas hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Los aliados lograron hacer retroceder a las tropas alemanas y comenzaron a recuperar importantes territorios de Europa que estaban invadidos, además de frenar el avance que las mismas planeaban hacia todo el continente.

Los aliados lograron unificar sus fuerzas y mostrar un gran poderío militar y de cooperación estratégica. Así, no solo pusieron fin al avance del nazismo, sino que este hecho resultó ser parte del inicio del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Winston Churchill, el primer ministro británico, acosado por los recuerdos del desastroso desembarco británico en Gallipoli, Turquía, en la Primera Guerra Mundial, se despidió la noche del 5 de junio de su mujer con la frase: “¿Te das cuenta de que para cuando despiertes por la mañana, 20.000 hombres pueden haber muerto?”.

No se equivocaba, aquellas playas durante la invasión se convirtieron en un improvisado cementerio, una antesala del cielo para muchos de esos soldados. Pero tenemos que admitir que fue un vestíbulo sangriento y caótico por muy hermosa que sea la vida que les esperaba en el mas allá.