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Sigue habiendo el triple de migración desde Marruecos que desde Argelia, pese al giro del Sáhara

El flujo migratorio a Canarias desde Marruecos de llegadas irregulares sigue siendo el triple del que se puede atribuir a la ‘ruta argelina’, a pesar del giro dado por España al apoyar el plan alauí sobre el Sáhara Occidental. Ello se tradujo a mediados de marzo en el cierre de la crisis con el Reino de Mohamed VI y, en paralelo, la airada protesta de Argel que desembocó esta semana con la suspensión del tratado de amistad.

Según los datos del Ministerio del Interior hasta el 31 de mayo –comparados con el mismo periodo de 2021–, la migración atribuible a la ‘ruta marroquí’ hasta Canarias ha aumentado un 50% al sumar 8.268 llegadas (en 181 pateras). Se trata del triple de la ‘ruta argelina’, hasta Baleares y otros puntos de la Península, que ha descendido un 35% al registrar 2.824 llegadas (en 274 pateras) en los primeros cinco meses de 2022.

Desde marzo, cuando Moncloa respaldó por carta el plan marroquí sobre el Sáhara dando paso a una “nueva etapa” en las relaciones bilaterales –con el consiguiente enfado de Argelia escenificado esta semana al anunciar la ruptura de relaciones comerciales– las llegadas a Canarias han aumentado mes a mes: 431 en marzo, 697 en abril y 1.644 en mayo.

Son cifras aún muy alejadas de las contabilizadas por vía marítima hasta Baleares y Península –atribuibles en su mayoría a la ‘ruta argelina’–, con 29 llegadas en marzo, 551 en abril y 609 en mayo.

CRISIS EN ARGUINEGUÍN Y CEUTA

Fuentes policiales consultadas han reconocido que no descartan un repunte de llegadas de pateras desde Argelia, aunque sin llegar a cifras comparables a la crisis vivida con Rabat, con dos momentos cruciales: el verano-otoño de 2020, en plena pandemia de Covid, cuando se alojó a 2.700 migrantes en el muelle de Arguineguín y Barranco Seco (Gran Canaria) y, en mayo de 2021, con la entrada a Ceuta de unas 10.000 personas ante la pasividad de la policía marroquí.

Las previsiones sobre flujos migratorios se trazan con mucha cautela por varios factores, pero el principal –como subrayan desde el Ministerio del Interior– es la situación de emergencia que se vive en muchos países africanos, acrecentada por la inestabilidad de los gobiernos locales, la pandemia de Covid y por las consecuencias de la guerra de Ucrania en el suministro de alimentos y otros bienes de primera necesidad.

“Ni Marruecos ni Argelia ni nadie tiene un botón para disparar o frenar por completo el flujo de pateras”, sostienen las citadas fuentes, que también hablan de las diferencias en la orografía y otros datos como que el coste medio para embarcarse en una patera es de 2.000 euros en la ruta marroquí, lo que supone la mitad que en el caso argelino y que, por tanto, desde este último país se canaliza menos flujos de migrantes procedentes de países subsaharianos.

Según datos policiales, en 2021 el 40% de la migración ilegal llegó a las costas españolas desde Marruecos, el 30% procedía de Argelia y el restante 30% se atribuía a países subsaharianos. Interior también señala de forma habitual que, gracias a la cooperación con los países de origen y de tránsito, se cortan el 40% de las salidas.

LOS CATE PARA ATENDER MIGRANTES

Desde el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska se están ultimando las obras del Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) en el antiguo cuartel de Son Tous, en Palma de Mallorca, para que a partir del próximo mes de agosto exista capacidad para acoger, bajo custodia policial y si así fuera necesario, hasta 150 personas que previamente hayan accedido a España por vía marítima de forma irregular.

La respuesta para atender la migración en la ‘ruta argelina’ se completa con otros tantos CATE –pensados para estancias de un máximo de 72 horas– disponibles en Motril (Granada), Málaga, Almería y Cartagena (Murcia).

En cifras totales, los primeros cinco meses de 2022 arrojan un crecimiento del 15,8% de las llegadas irregulares (12.531) a España. Fuentes de Interior lo que destacan es que se ralentiza el ritmo de entradas en cada actualización quincenal, pasando de un aumento del 29% en la primera quincena de abril a un 15,8% en la segunda quincena de mayo.

En las llegadas específicas a Canarias apuntan las citadas fuentes del Ministerio del Interior que, con datos de 2022, se ha pasado del pico del 134% en la segunda quincena de febrero a un incremento del 50% al cierre de mayo.