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Albares se reúne este viernes con el vicepresidente económico de la Comisión Europea en plena crisis con Argelia

El anuncio de Argelia de romper su tratado de amistad con España y paralizar todo tipo de comercio exterior ha caído como un jarro de agua fría. Bruselas ha intervenido para instar al país africano que se piense dos veces esa decisión. Por lo que el Gobierno está intentando por todas sus fuerzas que las agua vuelvan a su cauce, aunque la cosa está muy difícil.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, se desplazará este viernes a Bruselas para entrevistarse con el vicepresidente de la Comisión responsable de la política comercial de la UE, Valdis Dombrovskis.

El desplazamiento del ministro se produce tras la decisión de Argelia de suspender las operaciones de comercio exterior con España en respuesta al giro “injustificable” del Gobierno respecto al Sáhara Occidental, tras apoyar el plan de autonomía para el Sáhara.

Albares ha indicado que se está “analizando exactamente las implicaciones de esa medida, el alcance práctico, tanto a nivel nacional como europeo”, en referencia al Acuerdo entre la UE y Argelia.

Una vez completado este análisis, ha adelantado el ministro, el Gobierno podrá “dar la respuesta adecuada”. Una respuesta, ha dicho el ministro de Exteriores, que será “serena y constructiva pero también firme en la defensa de los intereses de España y de las empresas españolas”.

En función del resultado, una de las opciones de las que dispondría el Gobierno sería denunciar a Argelia ante la UE por incumplir el acuerdo de asociación que entró en vigor en 2005, si bien las fuentes gubernamentales inciden en que “no hay que adelantar acontecimientos”.

BRUSELAS INSTA A DAR MARCHA ATRÁS

La Comisión Europea, por su parte, ha pedido a Argelia que dé marcha atrás. En rueda de prensa en Bruselas, el portavoz principal de la Comisión Europea, Eric Mamer, ha instado a Argel a “dar marcha atrás” a la decisión que ha calificado de “extremadamente preocupante”.

A su vez, la portavoz de Exteriores de la UE, Nabila Massrali, ha asegurado que la diplomacia europea ya está evaluando el impacto que tiene esta decisión en las relaciones con el bloque. “Llamamos a las autoridades argelinas a revisar su decisión, Argelia es un socio importante de la UE en el Mediterráneo y un actor clave de la estabilidad regional, ha señalado.

Esperamos que en nombre de una asociación sólida y duradera Argelia revierta su decisión y trabaje con España para superar los desacuerdos actuales”, ha ahondado la portavoz. La UE es el principal socio comercial de Argelia y representa el 46,7 por ciento del total de transacciones argelinas, según los datos de Bruselas correspondientes a 2019.

En este sentido, Bruselas ha pedido encauzar la situación a través del diálogo bilateral entre España y Argelia. Pese a afirmar que la diplomacia europea está dispuesta a prestar asistencia, la portavoz de Exteriores ha dejado en manos de España y Argelia las iniciativas de diálogo. “Cuando hablamos de diálogo es entre los dos países“, ha precisado Massrali, ante las preguntas de los periodistas.

Sin embargo, por ahora no hay constancia de si se han producido contactos entre el Gobierno y Argelia en las últimas horas. Preguntado por esta cuestión esta mañana, Albares ha apelado a la discreción para no desvelar detalles. “Yo lo que busco es ser constructivo para que la relación con Argelia sea la mejor posible” pero también que “nuestros intereses queden totalmente defendidos”, ha zanjado.

CANCELA SU VIAJE A LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

El ministro ha modificado su agenda y finalmente no se trasladará a Los Ángeles, donde tenía previsto participar este jueves y viernes en la Cumbre de las Américas a invitación de Estados Unidos. En su lugar, acudirá la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Pilar Cancela, han precisado las fuentes.

El evento debía servir, según adelantó el medio estadounidense Axios, para firmar un acuerdo de reasentamiento de refugiados centroamericanos desde Estados Unidos hacia España. Según los documentos a los que tuvo acceso este medio, España estaría dispuesta a recibir una cifra “modesta” aunque “simbólicamente importante” de refugiados centroamericanos.

Asimismo, el Gobierno español también estaría dispuesto a aceptar duplicar o incluso triplicar el número de trabajadores temporales que vienen a España desde Centroamérica en virtud de acuerdos específicos con sus países de origen, como el que existe ya con Honduras.

Ni el Gobierno español ni el estadounidense han confirmado el acuerdo, si bien fuentes de la Casa Blanca reconocieron que ha habido “conversaciones en profundidad” sobre esta cuestión tanto con los países de la región como “con algunos socios externos como España, que ha sido realmente útil tanto en lo relativo a las causas en la raíz de la cuestión de Centroamérica como potencialmente sobre migración”.

El eventual acuerdo habría sido abordado durante la primera reunión del Grupo de Trabajo España-EEUU sobre Centroamérica que tuvo lugar el pasado 25 de mayo y estuvo presidida por el secretario de Estado para Iberoamérica y el Caribe, Juan Fernández Trigo, y la subsecretaria de Estado Adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental estadounidense, Emily Mendrala.

En su comunicado conjunto, los dos países dijeron que habían “estudiado propuestas y acciones para abordar de manera conjunta y con los países de la región los desafíos que plantean el desplazamiento forzado y los movimientos migratorios irregulares en y desde Centroamérica“, por lo que el acuerdo de reasentamiento podría encajar dentro de dichas propuestas.