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La fibra óptica en manos de operadores independientes se dispara un 137% en 2021

Los accesos de fibra óptica hasta el hogar controlados por operadores independientes se han disparado un 137%, hasta alcanzar casi 8,3 millones en 2021, según los datos preliminares publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

En el último trimestre de 2019 apenas había 2,1 millones de accesos que no estuvieran controlados por MásMóvil, Orange, Telefónica y Vodafone, lo que suponía apenas el 4% del parque total, respecto al 11% que estos accesos suponían a finales de 2021.

Este crecimiento se debe, por un lado, a la irrupción de fondos de inversión en infraestructura que han levantado operadores mayoristas como Lyntia u Onivia, que, a su vez, han comprado activos a las grandes operadores, y operadores rurales como Avatel y Adamo que también han desplegado fibra en estas áreas menos cubiertas.

Precisamente, estos dos operadores han sido, junto a Telefónica, los beneficiarios del programa de ayudas para extender la fibra óptica con fondos europeos Único y desplegarán en los próximos tres años alrededor de 140.000 unidades inmobiliarias cada uno.

Además, hay que sumar los despliegues propios de operadores como Digi o Finetwork, que este año anunció planes para aumentar su huella de fibra en 600.000 hogares en áreas metropolitanas.

PROTAGONISTAS DE OPERACIONES

Los operadores mayoristas de fibra han irrumpido en el mercado español en los últimos años y protagonizado alguna de las operaciones ‘estrella’ del pasado.

Así, en 2021, Adamo fue comprada por el fondo de inversión Ardian, Onivia se hizo con una parte mayoritaria de 1,1 millones de unidades pasadas por fibra de MásMóvil y KKR compró una participación minoritaria de la fibra óptica de Red Eléctrica.

Además, otros fondos de inversión han irrumpido en el mercado para buscar su nicho como Asteo, que busca desplegar fibra en 178 pueblos de la provincia de Burgos. Por su parte, Avatel encabeza un proceso de consolidación de las ‘telecos’ locales y sus pequeñas redes.

De cara a 2022, el mercado especula con un posible cambio de manos de Lyntia, propiedad del fondo de inversión francés Antin, mientras que Adif busca un socio para la explotación de su red de fibra óptica.

Otras operaciones que están sobre la mesa son la entrada de un socio minoritario en la nueva sociedad de fibra rural de Telefónica y una posible operación relacionada con la red de cable de Vodafone, que necesitaría una importante inversión para actualizarse a fibra óptica.