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Claves para contratar Empleadas del Hogar Internas para mayores

Dentro de muchos hogares, los familiares deciden asumir el cuidado de un familiar con cierto grado de dependencia. Aunque el cuidado de una persona de la tercera edad puede ser una fuente de enriquecimiento y puede convertirse en una experiencia gratificante, al mismo tiempo puede consumir demasiado tiempo y energía. Lamentablemente, en muchos casos no es una opción viable y como consecuencia, se debe buscar una solución alternativa.

Las Residencias constituyen centros especializados en los que se interna a personas mayores de forma temporal o permanente. Sin embargo, el traslado a unas instalaciones ajenas al hogar puede resultar especialmente doloroso poniendo en peligro la estabilidad emocional y mental de las personas dependientes.

En este contexto surge Qida. Un proyecto que surge de la necesidad de prestar atención prioritaria al cuidado integral. Una fórmula que pone en valor el concepto de cuidado como un proceso que abarca las necesidades de la tercera edad desde un prisma más global. Esta concepción otorga a las necesidades psicológicas y emocionales tanta relevancia como a las necesidades físicas básicas de la persona dependiente.

Fundado por Oriol Fuertes Cabassa, este modelo de Atención Domiciliaria trabaja para poner en contacto cuidadores profesionales internos con familias y personas dependientes. Oriol cuenta con una trayectoria sólida como miembro de PAISS Advisory Board (Heald and Social Care Advisory Board to Catalan Goverment) y como colaborador con la Generalitat de Catalunya. Desde 2018, Qida se ha convertido en uno de sus principales focos de ocupación.

¿Qué tener en cuenta para encontrar al cuidador ideal?

El cuidador ideal no existe. Al menos, no existen unos rasgos universales que definan al cuidador ideal. Las circunstancias de cada familia, y específicamente de cada persona dependiente, son las variables principales que definen el perfil más apropiado. En un sentido general, podríamos decir que el cuidador ideal es aquel que mejor se adapta a las necesidades de la persona dependiente. Para identificar qué profesional se integra mejor en el contexto del dependiente se hace por tanto imprescindible desarrollar un análisis pormenorizado de cuáles son las necesidades reales que deben satisfacerse (llamado, Plan de Trabajo Individual).

Sin embargo, aunque no existe una definición universalizada y general, sí que podemos encontrar ciertos rasgos que se hallan presentes en el perfil de un buen cuidador. Algunos de ellos son:

Valores

La humanidad constituye uno de los rasgos imprescindibles. Un buen cuidador es aquel que tiene consciencia de que está ejerciendo una labor orientada a mejorar la calidad de vida y el bienestar de un semejante. Los rasgos actitudinales del cuidador deben estar en estricta concordancia con valores morales básicos como el respeto, el compromiso, la tolerancia, la solidaridad, el profesionalismo o la predisposición a mantener una comunicación saludable.

Experiencia

El trabajo doméstico es un sector profesional relativamente complejo que puede suponer grandes retos. La experiencia previa puede ser una garantía de calidad y efectividad. Aquellos perfiles profesionales que cuentan con una trayectoria sólida dentro del sector cuentan por lo general con más recursos y herramientas para desempeñar su trabajo de forma precisa y flexible. La selección del perfil más adecuado debe pasar por una fase de análisis en la que se ponga en valor las referencias de cada candidato.

Formación

El grado de conocimientos adquiridos puede ofrecer una visión más amplia y fundamentada durante el desempeño de la actividad. Un currículum académico que cuente con estudios a partir de cursos o formaciones especializadas en el ámbito sanitario, es un buen indicio de que nos encontramos ante un profesional capacitado y vocacional.

Una asistencia domiciliaria con una atención integrada

A menudo se tiende a pensar que el cuidado de una persona mayor cae exclusivamente bajo la responsabilidad del cuidador asignado. Sin embargo, para que los servicios se desempeñen bajo los máximos estándares de calidad, lo más recomendable es que tras la figura del cuidador, exista un equipo especializado que supervise su trabajo. A través de interconsulta profesional, una atención proactiva y un sistema de apoyo integral acompañado de complementos formativos, el desempeño puede alcanzar el máximo nivel de eficiencia.