El juez ratifica el ingreso en prisión del hombre acusado de la muerte de su esposa

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Valladolid ha ratificado hoy la medida adoptada el pasado miércoles consistente en el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del hombre detenido por la muerte violenta de su mujer a cuchilladas.

En la vista, el investigado, que ha comparecido desde la cárcel por videoconferencia, se ha acogido a su derecho a no declarar, según la información del Gabinete de Prensa del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

El magistrado ha confirmado además el resto de medidas cautelares adoptadas, como son la suspensión del ejercicio de la patria potestad y de la guarda y custodia respecto de la hija menor de edad.

La causa está abierta por un delito de homicidio. Se trata de una calificación provisional. El resultado de las diligencias que se practiquen a lo largo de la instrucción determinará si se le investiga por asesinato.

El miércoles pasado, el sospechoso, que se encontraba en un hospital en aislamiento por razones sanitarias, no pudo prestar declaración ante el juez instructor.

Teniendo en cuenta la excepcionalidad de la situación, el titular del juzgado ordenó ese mismo día su ingreso en la cárcel sin oírle y sin convocar la comparecencia de prisión al amparo del artículo 505.5 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, según el cual «si por cualquier razón la audiencia no pudiere celebrarse, el juez o tribunal podrá acordar la prisión provisional, si concurrieren los presupuestos del artículo 503, o la libertad provisional con fianza.

No obstante, dentro de las siguientes 72 horas, el juez o tribunal convocará una nueva audiencia, adoptando las medidas a que hubiere lugar por la falta de celebración de la primera audiencia». Esa audiencia prevista en la ley es la que se ha celebrado hoy por videoconferencia.

Los hechos se produjeron el pasado lunes en una vivienda unifamiliar de la calle Montreal de la urbanización de Santa Ana de Valladolid, donde el ahora encarcelado acuchilló en numerosas ocasiones a su esposa, con la que tenía dos hijas de 18 y 16 años. Estaban en trámites de separación y no había habido denuncia previa por malos tratos.