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Cómo ponerse la heparina

La heparina es una sustancia endógena con propiedades anticoagulantes que estructuralmente es una mezcla heterogénea de mucopolisacáridos sulfatados. Esta se emplea para evitar los coágulos de sangre o trombos.

Esta sustancia se prescribe a personas que presentan dificultad para moverse cuando existe un reposo por alguna enfermedad. También se prescribe a personas que atraviesa cirugías y que los obliga a permanecer sentados o acostados durante mucho tiempo.

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También la heparina se prescribe a la mayoría de las personas que le han puesto una prótesis en caso de sufrir una operación de rodilla o cadera, tal vez de varices.

Asimismo, la heparina se usa para impedir el crecimiento de los coágulos que ya se formaron en los vasos sanguíneos. Además, funciona en pequeñas dosis para prevenir la formación de coágulos en los catéteres, que son los tubos de plástico mediante los cuales se pueden administrar medicamentos o extraer sangre y que se dejan en la vena por un tiempo.

La heparina como tratamiento para los trombos

La heparina como tratamiento para los trombos

Los coágulos conocidos también como émbolos o trombos, son los causantes de trombosis venosa profunda. Estos afectan con mayor frecuencia a personas que no pueden moverse libremente o que experimentaron una operación quirúrgica o una lesión, tal como mencionamos.

Los trombos pueden formarse en cualquier parte del cuerpo y su desarrollo se debe a que la sangre se vuelve más espesa y se aglutina. Cuando se forma un coágulo en una vena profunda del cuerpo, se le llama trombosis venosa profunda.

En este caso y si el médico tratante ha diagnosticado coágulo de sangre, recetará medicamentos diluyentes de la sangre o anticoagulantes. Por lo general, el médico tratante administrará la heparina.

La heparina funcionará de forma rápida y es inyectada debajo de la piel.

¿Cómo inyectar la sustancia?

¿Cómo inyectar la sustancia?

A continuación te muestro el paso a paso para inyectar correctamente la heparina:

Lo primero que debes hacer es lavarte las manos con agua y jabón.

Posteriormente, seleccionar el lugar en el que procederás a inyectar la heparina. Un punto importante a tener en cuenta es que la inyección no se debe colocar siempre en el mismo punto. Debes variarlo.

Luego debes desinfectar la zona con un algodón impregnado en alcohol.

Posteriormente, toma la piel limpia con los dedos de una mano mientras que con la otra vas a clavar de forma perpendicular la aguja hasta el final. Con un movimiento rápido.

Ahora bien, debes inyectar de forma lenta la heparina apretando el émbolo de la jeringa con una presión controlada.

Utilizando un algodón seco, presione ligeramente sobre el punto de la inyección, mientras retira la aguja.

Ten en cuenta que no puedes hacer masajes en la zona después de la inyección, porque podría romper pequeños vasos y provocar un hematoma. 

Datos a tener en cuenta sobre la heparina

Datos a tener en cuenta sobre la heparina

La heparina se prepara solo cuando estés listo para administrarla. No uses el medicamento si ha cambiado de color o tiene partículas. Llama a tu médico tratante para obtener un nuevo medicamento.

No uses una jeringa precargada con heparina cuando le des este medicamento a un niño. La jeringa precargada contiene más que la dosis de heparina para un niño.

La heparina aumenta el riesgo de hemorragia, que puede ser grave o poner en peligro la vida.

Necesitarás pruebas frecuentes para medir el tiempo de coagulación de la sangre. El momento de estas pruebas es muy importante para ayudar a tu médico a determinar si es seguro que tú continúes usando heparina, sobre todo, si estás embarazada.

Deja de usar heparina y consulte al médico de inmediato si tienes:

  • Cambios en la piel donde se inyectó el medicamento
  • Fiebre, escalofríos, secreción nasal u ojos llorosos
  • Moretones fáciles, sangrado inusual, manchas moradas o rojas debajo de la piel.
  • Signos de un coágulo de sangre: entumecimiento o debilidad repentina, problemas con la visión o el habla, hinchazón o enrojecimiento en un brazo o una pierna.

Los efectos secundarios comunes pueden incluir:

  • Sangrado o hematomas inusuales.
  • Sangrado incontrolado.
  • Reacciones alérgicas.
  • Pruebas de función hepática anormales.

Efectos considerados como graves:

  • Sangrado o moretones anormales.
  • Vómito sanguinolento o parecido a posos de café.
  • Sangre en las heces o heces negras y con aspecto de alquitrán.
  • Sangre en la orina.
  • Cansancio excesivo.
  • Náuseas.
  • Vómito.
  • Ahogo, presión o dolor en el pecho.
  • Malestar en los brazos, hombros, mandíbula, cuello o espalda.
  • Expectoración de sangre al toser.
  • Sudoración excesiva.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino.
  • Vértigo o desvanecimiento.

Tenga en cuenta que la heparina puede causar episodios de sangrado mientras la usas y durante varias semanas después de dejar de tomarla. El sangrado puede ser más probable en adultos mayores, especialmente en mujeres mayores de 60 años.

Cualquier duda al respecto, dosis recomendada, de qué manera debe ser suministrado o si presenta algún síntoma como los mencionados anteriormente tras usar la heparina, no dude en consultar o llamar a su médico de cabecera. Recuerde que bajo ningún concepto es recomendable la automedicación, consulte todas sus dudas al respecto con un profesional médico.