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Qué es la desamortización

La desamortización española fue un proceso que se inició a finales del siglo XVIII, con un pequeño antecedente previo, y que se prolongó hasta la segunda década del siglo XX. A través de la desamortización se expropiaron tierras que en general pertenecían a las llamadas “manos muertas”; es decir, el clero y las órdenes religiosas.

LA DESAMORTIZACIÓN ESPAÑOLA

El término “mano muerta” significaba que estas tierras no fueron cultivadas, ya que pertenecían a Dios y no debían estar destinadas a tal fin. En todo caso, las desamortizaciones afectaron también tierras comunales de los municipios.

Luego de ser expropiadas, estas tierras fueron a subasta pública, con el fin de volver al mercado. El objetivo era sanear la gran deuda que siempre mantuvo el Estado, aunque los resultados no fueron los esperados.

Otras razones que llevaron a estas desamortizaciones fueron el intento de cambiar la estructura social de la época, creando una burguesía de propietarios. A nivel político, los liberales los utilizaron para acabar con el concepto de propiedad del antiguo régimen, tratando de llegar a un sistema más avanzado.

Si bien hubo bastantes procedimientos de decomiso, los tres principales fueron el de Godoy, el de Mendizábal y el de Madoz.

RIQUEZA Y POBREZA ECLESIÁSTICA DEL ESTADO

La evolución histórica de Occidente había convertido a la Iglesia en uno de los principales terratenientes de toda Europa. Desde Carlomagno, había aprovechado las donaciones del pueblo y los nobles.

Sin embargo, los estados no habían acumulado tanta riqueza. En concreto, el Tesoro español estaba en quiebra casi constante. La mala política exterior, llena de guerras, hizo que tuviera que financiarse con préstamos, ya que los impuestos no alcanzaban para cubrir los gastos.

Por eso, ya en la época de los Habsburgo, la Corona se fijó en los privilegios que tenía la Iglesia. Hubo un pequeño intento de enajenar algunas propiedades, especialmente las de las Órdenes Militares, pero a muy pequeña escala.

ILUSTRADO Y CARLOS III

Con la llegada del siglo XVIII, las ideas de la Ilustración se unieron al impulso ya existente de desamortización. Pensadores como Jovellanos afirmaron que su agricultura estaba considerablemente menos desarrollada que en el resto de Europa, así como el comercio, la iniciativa privada y otras áreas.

La llegada al poder de Carlos III, un rey que compartía algunos de los principios de los ilustrados, trajo consigo algunas leyes de desamortización. Fue el conocido Motín de Esquilache el que provocó el alquiler de algunos terrenos municipales a familias necesitadas. En un principio ocurrió solo en algunas zonas de la península, pero en 1768 el promedio se extendió a todo el país.

Qué es la desamortización
Qué es la desamortización

Aunque no fue una desamortización propiamente dicha, dado que los terrenos se alquilaron manteniendo la propiedad municipal, puede considerarse un precedente. Tres años después, se derogó la normativa que regulaba esta medida.

CONFISCACIÓN DE GODOY

Hasta 1798 tuvo lugar la primera desamortización real en España. Se conoce como la desamortización de Godoy, válida para el rey Carlos IV, aunque Manuel Godoy realmente había perdido el poder antes de que se produjera.

De esta forma, fue su suplente, Mariano Luis de Urquijo, quien impulsó y desarrolló este movimiento económico y político.

En ese momento el Tesoro español se encontraba en un momento aún peor de lo habitual. El reciente conflicto bélico que había vivido al enfrentarse a Francia durante la Guerra de la Convención, así como el posterior enfrentamiento con Gran Bretaña, hicieron que el déficit y la deuda alcanzaran cifras insoportables.

Además, los británicos cortaron las comunicaciones con América, impidiendo que los españoles recibieran los metales preciosos y los impuestos que allí obtenían.

De esta forma se impuso la idea de realizar un decomiso para intentar sanear las cuentas. El objetivo era el patrimonio del Colegio Mayores, el de los jesuitas y el de las instituciones caritativas de la Iglesia.

ÓRDENES REALES

La desamortización de Godoy se basó en tres órdenes reales que lo regularon. Fueron promulgados el 25 de septiembre de 1798 y cada uno detallaba qué bienes debían ser expropiados y las gestiones a seguir.

En el primero, se ordenó que lo recaudado de las Residencias se compensara con el 3% de lo obtenido con su venta.

El segundo se refería a los bienes de los jesuitas. Estos habían sido expulsados ​​unos años antes, por lo que lo que confiscaron fue lo que quedó en su poder después de ese hecho. Todo se incorporó a la Real Hacienda.

La última de las tres leyes detalla los bienes a decomisar pertenecientes a las instituciones caritativas de la Iglesia. Entre estas se encuentran las casas de misericordia, las casas de expósitos o las obras piadosas. A cambio, la Iglesia percibía una renta anual equivalente al 3% del valor de los expropiados.

Salida

Los cálculos de los peritos afirman que alrededor de una sexta parte de lo que poseía la Iglesia en ese momento fue liquidado mediante esta confiscación.

Uno de los efectos fue la desaparición de toda la red caritativa que, en ese momento, tenía la Iglesia. Esto, en un momento en el que el Estado no se ocupaba de los más desfavorecidos, provocó graves problemas sociales.

En cuanto a lo económico, la renta prometida como compensación por las expropiaciones dejó de pagarse en unos años. Además, no solucionó los problemas económicos españoles. A principios del siglo XIX, la diferencia entre ingresos y gastos era de 400 millones a favor de estos últimos.

En 1811, a pesar de los intentos de reducirlo, la deuda acumulada ascendió a 7 mil millones de reales.

DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZÁBAL

La muerte de Fernando VII en 1833 añadió nuevos trastornos a la historia de España. El monarca había tenido que derogar la Ley Sálica para permitir que su hija Isabel subiera al trono, lo que provocó que los partidarios del infante Carlos presentaran una fuerte oposición.

Como Isabel tenía solo 3 años, su madre tuvo que ocupar la regencia. La situación económica estaba casi en quiebra y nombró como Primer Ministro a Juan Álvarez de Mendizábal, quien tuvo que afrontar el primer levantamiento militar de los carlistas, apoyado por la Iglesia, que agravó la situación.

Qué es la desamortización
La desamortización de Mendizabal

Para tratar de paliar la ruina económica, Mendizábal implementó una desamortización mucho más radical que las anteriores.

Desarrollo

Entre los años 1835 y 1836, el gobierno de Mendizábal dictó varios decretos para decomisar bienes eclesiásticos. De esta forma se suprimieron todos los conventos en los que no había más de 12 miembros.

Lo mismo se hizo con muchas órdenes religiosas. En esta ocasión, aquellos que se dedicaron a enseñar a los pobres o sanar fueron tomados en cuenta y exentos.

El hecho de que la Iglesia se hubiera posicionado contra la futura reina Isabel y a favor de Carlos, no era ajeno a la gran cantidad de tierras y posesiones que le fueron enajenadas.

Los bienes obtenidos se vendieron en subasta pública y los ingresos se destinaron a aliviar la deuda contraída por el Estado. Sin embargo, esto no se podía pagar en su totalidad y, además, los conflictos en los que estaba envuelta España no dejaban de suceder.

Salida

A pesar de la magnitud de esta confiscación, los resultados reales se vieron obstaculizados por la corrupción entre los encargados de gestionarla. Un ejemplo fue cómo, al dividir los lotes para subastarlos, lo hacían de tal forma que su precio era altísimo. Esto significaba que solo las grandes fortunas podían comprarlos.

De esta forma se creó una clase terrateniente muy poderosa, generalmente nobles o burgueses adinerados.

Por otro lado, la Iglesia procedió a excomulgar a los expropiadores y compradores de la tierra. En una sociedad tan creyente, muchos abandonaron el intento de adquirirlos o, cuando se atrevieron, lo hicieron a través de intermediarios.

CONFISCACIÓN DE MADOZ

Desde la de Mendizábal hasta la desamortización de Madoz, solo Espartero llevó a cabo una pequeña medida similar.

No fue hasta que los progresistas llegaron al poder que muchos bienes fueron confiscados nuevamente. En 1855 el ministro de Hacienda fue el navarro Pascual Madoz Ibáñez que, como de costumbre, encontró vacías las arcas públicas.

Ese fue el motivo que llevó a Madoz a proclamar una ley que declaraba en venta todas las tierras rurales y urbanas pertenecientes al estado y al clero. Asimismo, la incautación también afectó a órdenes militares como las de Santiago, Calatrava o Montesa.

Finalmente, también salió a la venta la Obra Piadosa y, en general, todo lo perteneciente a las “manos muertas”.

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La importancia de esta incautación, tanto en ventas como en volumen, fue muy superior a las anteriores. Sin embargo, es mucho menos conocido que el de Mendizábal.

Qué es la desamortización
Desamortización española

Además, este proceso tuvo como objetivo cambiar la forma de propiedad en la sociedad española. Aunque se pensó que beneficiaría a las clases más populares, el resultado real no fue ese. De hecho, muchos municipios, ante la venta de terrenos municipales, quedaron empobrecidos y sin recursos para atender a sus vecinos.