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Por qué febrero es el ‘mes loco’

¿Qué tiene febrerillo ‘el loco’ para que lo llamemos así? Llega este mes que de pronto anda dudoso entre el invierno que remolón va quedando atrás poco a poco, y la primavera que discreta quiere empezar a apuntar maneras. El refranero español, tan sabio como de costumbre, asegura que ‘febrero loco y marzo otro poco’, dándonos una pista acerca del porqué del apelativo al mes más corto de todos los del calendario. Aunque la denominación sea popular, esta posee una explicación científica.

En este caso, el refrán servía, por un lado, para poner sobre aviso a los habitantes de la crudeza del invierno durante el mes de febrero y advertirles, al mismo tiempo, de que esta situación de inestabilidad se seguiría reproduciendo en marzo con mucha probabilidad.

Este se debe, principalmente, a que en el segundo mes del año se acaba la fase más intensa de la temporada de frío, y esto provoca desequilibrios térmicos y climatológicos que acaban afectando al normal discurrir de la vida cotidiana. En febrero ya se nota que los días son cada vez más largos y que nos vamos acercando a la primavera.

EL CLIMA ES EL CULPABLE

Y es que ‘en febrero, el loco, ningún día se parece a otro’. Esta frase hecha evidencia a la perfección el espíritu cambiante del segundo mes del año. Por un lado, se marcan la temperaturas mínimos del año -en las llamadas olas de frío- y por otro, llegan los primeros soles cálidos de la temporada.

La inestabilidad atmosférica que suele vivirse en febrero ha ocasionado, históricamente, un sinfín de acontecimientos meteorológicos extraordinarios, algo que ha acabado empujando al imaginario colectivo a adoptar la locura de febrero como esperable. Y eso que el comportamiento de la atmósfera durante el segundo mes del año dista mucho de ser predecible.

Imagen de la última nevada en Málaga, en un febrero loco de 1954.