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La Guardia Urbana de Barcelona se centrará en Nochevieja en el toque de queda

La Guardia Urbana de Barcelona centrará su dispositivo policial de Nochevieja en velar por el cumplimiento del toque de queda y en evitar las fiestas o concentraciones de gente que supongan un riesgo sanitario en el contexto de la pandemia de la Covid-19.

El teniente de alcaldía de Prevención y Seguridad del Ayuntamiento, Albert Batlle, ha pedido en rueda de prensa este miércoles que se reduzcan “al máximo” la movilidad y los contactos sociales, siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias.

El intendente mayor de la Guardia Urbana, Pedro Velázquez, ha detallado que el dispositivo constará de 251 agentes, una cifra, según ha dicho, similar a la de otros años, pero debido a la singularidad de la situación de esta Nochevieja, el servicio variará “sensiblemente”, centrándose en tres ejes.

Por un lado, los agentes vigilarán que se cumplan las restricciones, tanto en las reuniones de personas en la vía pública como, sobretodo, respecto al toque de queda, que la Generalitat ha fijado para la una de la madrugada; según Velázquez, se trata de “una de las prioridades de la noche”.

En este sentido, los responsables de seguridad del Ayuntamiento han descartado las concentraciones en las playas de la ciudad, dada la meteorología, pero sí las han previsto en parques públicos y otras “ubicaciones conocidas” en las que se suelen producir verbenas al aire libre.

Velázquez ha explicado que, por ahora, no tienen constancia de ninguna convocatoria, pero ha alertado que se suelen producir con rapidez a través de las redes sociales.

“En la medida de los recursos y las posibilidades, y aplicando la ley, actuaremos con total contundencia ante la convocatoria de fiestas que puedan poner en riesgo las personas que asisten y el resto de la comunidad”, ha zanjado Velázquez.

En segundo lugar, la Guardia Urbana también velará “por la convivencia y la seguridad”, especialmente en lo referente a la actividad delictiva y a la movilidad vial; si bien los responsables han previsto una reducción de los desplazamientos similar o superior a la observada en el puente de la Purísima, cuando fue del 20%, se han mostrado especialmente preocupados por el consumo de alcohol o drogas y por las infracciones de velocidad.

Por último, el cuerpo controlará los actos descentralizados organizados por el Ayuntamiento, que “tienen exigencias desde el punto de vista de la seguridad, sobretodo en restricciones de movilidad específica en los perímetros” de los escenarios de los actos.

Una parte de los agentes del dispositivo, por tanto, estará repartida por la ciudad, con especial atención a la franja de más movilidad entre las once y la una de la madrugada; a partir de esa hora del toque de queda, las patrullas seguirán controlando su cumplimiento a lo largo de la geografía urbana.

Batlle ha pedido a la ciudadanía que muestre un “comportamiento solidario” frente a los cuerpos de seguridad.