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Impresoras 3D: el daño que provocan a tu salud y no lo sabes

Las impresoras 3D han sido uno de los hallazgos tecnológicos más apasionantes de los últimos años. Lo que promete, y de hecho consigue, esta técnica es prescindir de los procesos industriales que se suelen seguir para fabricar todo tipo de objetos. Es decir, que la generalización de su uso podría abaratar enormemente la producción de utensilios, agilizarla y hacerla más accesible a lugares donde antes no lo eran tanto. Sin embargo, como todo en esta vida, estas impresoras 3D también tienen una contrapartida que sería preciso valorar seriamente antes de ponerse a utilizarlas sin ton ni son. 

Hace ya unos años desde que estas máquinas empezaron a popularizarse y a tener un precio asumible para el ciudadano de a pie. Lo que al principio eran unos aparatos mastodónticos que debían tenerse en una nave industrial, cada vez son más pequeños y asequibles. Uno puedo incluso tener una impresora 3D en su despacho o en el garage de su casa. Pero cuidado, porque unas investigaciones recientes alertan de que podrían tener un efecto tóxico sobre nuestra salud. Estos son los motivos.

Se liberan productos químicos

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A medida que las impresoras 3D se abaratan, más escuelas, empresas e incluso hospitales recurren a esta tecnología para producir los objetos que necesitan. Durante los meses más duros de la pandemia, por ejemplo, estas impresoras fueron de gran ayuda para fabricar de forma rápida pantallas protectoras y demás material médico. Pese a su innegable utilidad, los expertos en la materia están preocupados por su posible impacto en la calidad del aire y en la salud pública. 

El funcionamiento de estos dispositivos es sencillo. Lo que hacen en su interior es manipular distintos materiales y darles formas. Esos materiales pueden ser termoplásticos, metales, nanomateriales y polímeros. En general, pueden permanecer horas y horas dentro de la máquina. Durante ese tiempo, la impresora va produciendo una serie de productos químicos que quedan almacenados y, tarde o temprano, se liberan. En cantidades minúsculas, es cierto, pero su inhalación recurrente durante mucho tiempo puede causar a la larga serios daños.