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Greenpeace lamenta la falta de avance en este lustro tras el Acuerdo de París

Greenpeace ha denunciado este miércoles la falta de avances reales en el lustro transcurrido desde la firma del Acuerdo del Clima de París en 2015 y pide a la UE que sea realmente ambicioso y apueste por reducir hasta un 65 por ciento las emisiones de CO2 de aquí a 2030 sin tener en cuenta la aportación de los sumideros de carbono.

En una rueda de prensa para analizar el recorrido en las políticas climáticas de la UE en estos cinco años, acusa también al Gobierno de España de estar «muy lejos» de la recomendación científica de reducción de emisiones para lograr limitar a 1,5 grados centígrados (ºC) el crecimiento de la temperatura global, ya que el proyecto de ley de cambio climático apenas contempla una reducción del 23 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990, lo que convierte a España en uno de los países donde más han crecido las emisiones desde 1990.

La denuncia se produce antes de que el próximo 12 de diciembre se celebre un evento internacional para conmemorar el quinto aniversario del Acuerdo de París al que solo estarán invitados los países que presenten nuevos compromisos climáticos.

Para la ONG el balance es negativo puesto que aunque algunos firmantes han anunciado su compromiso con la descarbonización en 2050 o 2060, aún se está «muy lejos» de la drástica reducción de las emisiones necesaria hasta 2030 para evitar los peores impactos del cambio climático.

La ONG subraya el anuncio de China que ha tomado la decisión unilateral y que va más allá de la UE o de China de alcanzar la neutralidad climática en 2060 y confía en que la nueva administración de Joe Biden que asumirá la Casa Blanca en enero de 2021 recupere el papel estadounidense en la lucha climática.

Además, Greenpeace reclama que los planes de apoyo económico a la recuperación económica de la UE tras la pandemia no sigan apoyando a industrias contaminantes y que se abandone el concepto de neutralidad climática, porque supondría incluir también a tecnologías como el carbón, el gas, la energía nuclear o los biocombustibles.

Precisamente, este jueves y viernes los jefes de Estado y de Gobierno de la UE celebrarán en Bruselas el Consejo Europeo en el que acordarán el objetivo de reducción de emisiones de la UE para 2030, como exige el Acuerdo de París. Desde Greenpeace recuerdan que el Parlamento Europeo propuso en octubre reducir las emisiones hasta el 60 por ciento en 2030, mientras que las propuesta de la Comisión Europea «va por otro lado».

De hecho, acusa a la Comisión de querer cambiar la contabilidad de las emisiones de CO2 para no mostrar una reducción real, como hasta la fecha, sino que por primera vez se introduzca el mensaje de emisiones netas, que incluyen los sumideros naturales de carbono, la captura de carbono o los biocarburantes.

Precisamente, la ONG ha defendido que son precisamente los países más vulnerables, con menos responsabilidad en la emergencia climática y los menos desarrollados los que probablemente presenten el próximo 12 de diciembre los compromisos más firmes. De hecho, aún se desconocen los compromisos de países de rentas medias como Sudáfrica, México e Indonesia que son «cruciales» y poco esperan de los más obstruccionistas a la acción climática como Australia, Brasil o Rusia, que siguen anteponiendo sus obligaciones para con la comunidad internacional.

Por ello, apela al papel de «palanca de cambio» y de «ejemplo» que debería ejercer España, especialmente en países de América Latina. La responsable de cambio climático de la ONG en España, Tatiana Nuño, quiere que España sea esa palanca de cambio también en Europa en contra de la contabilidad de las emisiones netas.

En concreto, ha apuntado que la reducción de emisiones netas planteada del 55 por ciento para 2030 en la UE equivale un reducción real del 50,2 por ciento de las emisiones de GEI, lo que, a su juicio, sería una «mejora muy marginal» respecto al compromiso de la UE en 2015 que apostó por reducir un 40 por ciento las emisiones en 2030.

«Si España quiere llevar el gorro del liderazgo climático europeo no puede perder el tren de apostar por una mayor reducción de las emisiones y quitar esta fórmula nueva de emisiones netas», señala Nuño que advierte de que hay que dar la vuelta total al sistema para invertir en futuro.

Por su parte, el responsable de políticas climáticas internacional de Greenpeace Internacional, Juan Carlos Osorio, insta a los países a presentar nuevas, actualizadas y ambiciosas posiciones contra la emergencia climática y que los paquetes de la recuperación sean verdes, justos y alineados con el Acuerdo de París. «Que los fondos no vayan a los grandes sectores contaminantes sino a la salud y bienestar de las personas y que las finanzas para protección de la naturaleza sean usadas realmente para eso y no para créditos de carbono», ha manifestado.

Por último, el responsable de campañas de Greenpeace España, Miguel Ángel Soto, ha denunciado las «declaraciones de intenciones» y las contabilidades «ficticias» de numerosas empresas del IBEX respecto a sus políticas de reducción de emisiones. En todas es general la idea de huella de carbono en sus memoras de sostenibilidad y se informa de avances y logros en materia de cambio climático, asegura Soto, que, sin embargo, asegura que tras estos compromisos hay «mucho de presumir pero poco de verificación» o de indicadores que hablen verdaderamente de reducción de emisiones.

El responsable de campañas ha presentado un informe al respecto del cumplimiento climático empresarial en el que observa una «falta de cumplimiento» de la rendición de cuentas a pesar de que se ha generalizado en el lenguaje empresarial el concepto «cero emisiones netas en 2050».

«Necesitamos cambios drásticos y no discursos o contabilidades trucadas que es lo que nos encontramos», reclama el portavoz de Greenpeace que acusa a muchas de las empresas de buscar fórmulas para seguir manteniendo su actividad de negocio pero con «balance neto» de emisiones.