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Razones por las que no volverás a meterte un chicle en la boca

Cuando somos más jóvenes, masticar chicle es algo muy común, sobretodo en la época de los Boomer, que hay poca gente que no lo haya comido alguna vez. También es una gran solución si no tenemos un cepillo de dientes a mano y queremos quitarnos el sabor de la comida al terminar de comer. Con el chicle se libera tensión e incluso conseguimos refrescar el aliento. Lógicamente, masticar chicle tiene sus beneficios y sus inconvenientes principalmente para nuestro salud bucal, aunque no solo afecta a la boca. Por ello, vamos a ver las razones por las que no volverás a meterte un chicle en la boca.

Algunos aspectos positivos de masticar chicle son por ejemplo la estimulación de la producción de saliva, que consigue “neutralizar la acidez que se suele producir sobre la superficie de los dientes”, según algunos expertos odontólogos. No hay estudios concluyentes sobre si ese hábito es bueno o malo, pero vamos a centrarnos en los inconvenientes.

Veamos cuáles son los principales puntos en contra de masticar chicle:

Los dientes y el chicle

Problemas derivados de masticar chicle

La boca y los dientes están diseñados para masticar de forma breve, cuando comemos. Masticar chicle durante mucho tiempo conlleva que los dientes sufran un desgaste prematuro, en especial las muelas. Por este motivo, el tiempo máximo que se recomienda masticar chicle es de 20 minutos al día.