Lugares que existen y que parecen de mentira

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Hay lugares que, inexplicablemente nos dan esa sensación. La de que no puede ser cierto, que tiene que ser mentira lo que estamos viendo: demasiado bello, demasiado raro, demasiado inesperado. Lugares mágicos, al fin y al cabo, que no sabemos muy bien dónde ubicar. Hay cientos de ellos, tal vez miles, repartidos a lo largo y ancho del mundo. Ojalá poder conocerlos todos.

El tema da para mucho. En el año 2013, el periodista y editor Sergio Parra (Barcelona, 1978), publicó el libro “300 lugares de verdad que parecen de mentira”. Un extrañísimo viaje por el globo recabando en esos enclaves que se nos antojan como una fantasía. 

“Así que bienvenido a las topologías del ensueño, en las que perseguiremos geodesias míticas (…), como trashumantes espirituales adictos al jet lag, cruzando husos horarios como se cruzan planos dimensionales, enredando las coordenadas y abcisas y rompiendo la brújula, el sextante y el compás, dispuestos a que un tipo raro, en algún lugar remoto o a la vuelta de la esquina, nos salude: Namasté.”, escribe Parra en la introducción. Estos son algunos de esos lugares, y otros que hemos encontrado.

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Cuevas de GlowWorm (Nueva Zelanda)

Las cuevas de Waitomo se encuentran en la región de Waikato, en la isla norte de Nueva Zelanda. Waitomo es una palabra maorí compuesta de dos partes. ‘Wai’ que se traduce como agua y ‘tomo’ que significa entrada u hoyo. Waitomo se puede traducir como la «corriente que fluye hacia el agujero en el suelo».

La más conocida por un precioso fenómeno es la cueva de Waitomo Glowworm. Asomarse al interior de esta cueva es como estar en el interior de una nave espacial con miles de estrellas a un palmo de la mano. Pero este efecto tiene una causa natural que nada tiene que ver con el espacio exterior.

Como las cuevas Waitomo estaban bajo el agua hace 30 millones de años, la cueva Glowworm está hecha de piedra caliza compuesta de conchas fosilizadas, esqueletos y corales. La cueva sirve como hogar de miles de luciérnagas, específicamente de la especie Arachnocampa luminosa, que son un tipo de mosquito de los hongos que brillan en su etapa larval.

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