Quantcast

Down Madrid impulsa el bienestar de los hermanos de personas con discapacidad durante el confinamiento: “Son una pieza clave en la convivencia”

Down Madrid ha elaborado, a partir de su espacio de apoyo mutuo entre familiares ‘Escuela de Familias’, una serie de recomendaciones para mejorar el bienestar de los hermanos de personas con discapacidad intelectual durante el confinamiento derivado de la pandmemia del Covid-19 porque “son una pieza clave en la convivencia en el hogar”.

Explicar de forma sencilla la situación actual, dejar claras las nuevas normas de convivencia o potenciar la comunicación son algunas de las pautas que la entidad aconseja y que resume en una infografía disponible en su página web y en los diferentes canales sociales. Desde la ‘Escuela de Familias’ se indica que, en un momento donde se pasa más tiempo en el hogar, “queremos seguir ayudando a las familias a pesar del distanciamiento social”.

Así, tal y como explica la Fundación, este recurso responde a una necesidad prolongada y detectada en las familias. “A menudo, el hijo sin discapacidad puede llegar a sentirse desplazado, celoso o tender a sobreproteger a su hermano, llegando a tener un rol en la familia por encima de su edad y responsabilidad”, analiza. Por ello, los profesionales inciden en la necesidad de trabajar y gestionar las emociones que se generan en la convivencia con una persona con discapacidad: “Si es fundamental en una situación normal, más todavía con la actual alteración de la rutina”.

Con motivo del Día del Niño en la Comunidad de Madrid, que se celebrará este domingo 10 de mayo, Down Madrid quiere poner de relieve esta realidad que puede pasar inadvertida y que, a su juicio, requiere de atención. “Los hermanos de personas con discapacidad intelectual son una pieza clave, su bienestar nos importa al igual que el conjunto de la familia”, asegura.

Desde hace 20 años, la Escuela de Familias de Down Madrid lleva a cabo talleres con hermanos de personas con discapacidad intelectual para trabajar, a partir de diferentes dinámicas, la empatía y acercar y ampliar su conocimiento sobre la discapacidad con pautas que sirvan para hablar sobre ello a otros niños de su entorno. En este sentido, la gestión de las emociones ocupa un papel central, por lo que los talleres se convierten en un espacio donde compartir sus sentimientos.

Además, se hacen encuentros puntuales de hermanos durante todo el año con distintos grupos: tres encuentros con niños del Centro de Atención Temprana en el que acuden un total de 35 niños, dos en los colegios, donde participan 12 niños, y, por último, tres encuentros de adultos con la asistencia de 80 personas. Debido a la situación actual, estas actividades se han suspendido, aunque la ‘Escuela de Familias’ sigue apoyando a las familias con reuniones de forma virtual.

CONVIVENCIA EN CONFINAMIENTO

Los familiares coinciden en que el confinamiento ha sido un “desafío” para todos y ha requerido un periodo de adaptación, tanto para los adultos como para los niños, en el que se ha pasado por diferentes estados emocionales. “Mis hijos están aceptando la situación sin pedir más explicaciones, su actitud está siendo increíble”, comenta sorprendida Gema Fernández-Clemente Real, madre de cuatro hijos y uno de ellos con discapacidad intelectual.

Asimismo, los padres consideran que la edad o la personalidad condiciona la atención sobre los más pequeños en este periodo y no en sí mismo la discapacidad de sus hijos. Pamen Marín Romano, madre de cuatro hijos, destaca que “todos reclaman su dosis de atención y que la discapacidad no es el elemento que los diferencia, sino más bien el que los une entre sí”. Por su parte, Fernández-Clemente Real explica: “Nuestra hija mayor trata de no darnos ocupaciones y ser lo más autónoma posible, los dos siguientes demandan de tareas y juegos y Nico, estando con los hermanos, está tranquilo, aunque también busca sus momentos individuales”.

Por último, los familiares resaltan que el confinamiento ha permitido unir, más todavía, a sus hijos. “Ahora, juegan más entre ellos sin dejar de lado a ninguno de los hermanos y adaptándose al juego del más infantil, se defienden entre ellos, como si de una nueva pandilla de amigos se tratara, además de apoyarse en los deberes y en el uso de las nuevas tecnologías para los más pequeños”, detalla Marín Romano.

SERVIMEDIA