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Dos poblaciones aisladas de pumas en las montañas de Santa Ana y Santa Mónica, al sur de California (Estados Unidos) están en riesgo de extinción local dentro de 50 años.

Así se recoge en un estudio publicado en la revista ‘Ecological Applications’, que muestra que el riesgo de extinción del puma en esos lugares se debe a la baja diversidad genética y a la mortalidad, lo que afecta a la estabilidad de las poblaciones.

Los investigadores señalan que la mortalidad de los pumas a menudo es causada por humanos, pero también puede deberse a cambios en el medio ambiente, como incendios forestales y fluctuaciones en la densidad de presas.

Las dos poblaciones de pumas en el paisaje dominado por el hombre en el sur de California están aisladas por autopistas y el desarrollo humano local.

Para realizar el estudio, John Benson, de la Universidad de Nebraska, y coautores de las universidades de California en Los Ángeles, California en Davis, Washington, Norte de Arizona y Wyoming, así como del Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, utilizaron modelos de viabilidad poblacional para predecir las posibilidades de extinción del puma a partir de factores de riesgo genéticos y demográficos.

“Es fácil leer nuestro documento como otra historia pesimista sobre la vida silvestre amenazada por acciones humanas y en un sentido que es cierto”, apunta Benson, quien añade: “Sin embargo, también hay un mensaje más optimista en el sentido de que nuestro modelo predijo que estas poblaciones pueden persistir con aumentos relativamente modestos en la conectividad del paisaje. Si podemos mantener poblaciones saludables de pumas -una especie que deambula ampliamente y requiere espacios tan grandes- en Los Ángeles, eso es un buen augurio sobre nuestra capacidad de conservar grandes carnívoros en cualquier lugar”.

DEPRESIÓN ENDOGÁMICA

Las dos poblaciones estudiadas de pumas tienen una diversidad genética muy baja por la endogamia, lo cual es inevitable dada la falta de conectividad entre las cadenas montañosas y las áreas circundantes.

Se espera que la diversidad genética en esas dos poblaciones disminuya rápidamente durante los próximos 50 años, lo que aumenta la preocupación por la depresión endogámica, un fenómeno en el que la supervivencia y la reproducción de los animales disminuyen debido a la baja diversidad genética. Cuando los investigadores simularon los efectos de la depresión por consanguinidad en las dos poblaciones, el modelo predijo que la extinción rápida era casi segura.

La investigación destaca que puede lograrse la conservación de grandes carnívoros, incluidos los pumas, dentro de paisajes urbanizados, pero esto requiere esfuerzo. La protección de la tierra, la conexión entre las tierras y las estrategias para promover la convivencia con los humanos son necesarias para prevenir la extinción de estos depredadores principales.