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El líder de Vox, Santiago Abascal, solicitó este lunes en el Congreso que el Gobierno facilite todas las actas y documentación existentes sobre la negociación con ETA que inició el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, contra el que este partido estudia también presentar una querella.

Abascal acudió a la Cámara Baja acompañado del portavoz de su partido, Iván Espinosa de los Monteros, y del senador de Vox Francisco José Alcaraz, que es expresidente de la AVT y convocó en su momento manifestaciones contra la negociación con ETA.

El líder de Vox explicó que quieren que el Ministerio del Interior y el de Presidencia entreguen todas las “actas e informes” que puedan “arrojar luz” sobre las últimas negociaciones con la banda terrorista, producidas entre 2004 y 2011. La solicitud de este partido se plasmó en dos iniciativas parlamentarias, en una de las cuales se demanda que el Ministerio de Exteriores solicite a Suiza la documentación sobre los contactos con la banda etarra que pueda tener la Fundación Henry Dunant.

Además, Abascal señaló que su partido está estudiando presentar querellas contra Zapatero, así como pedir tanto su comparecencia como la de su sucesor en La Moncloa, Mariano Rajoy, por la continuidad que pudo tener lo que eventualmente se pudo acordar con ETA.

 

“GRAVEDAD EXTRAORDINARIA”

Para el líder de Vox, la información difundida por los medios de comunicación está poniendo de manifiesto la “gravedad extraordinaria” de los contactos con la banda etarra que inició Zapatero, algo que, su juicio, “ha alterado la vida política española de los últimos años”.

Sostuvo que una de las pruebas de que hubo negociación es que “se condicionó el futuro político de Navarra”, algo que, a su entender, se estaría plasmando en la intención del PSOE de esta comunidad tras el 26-M de encabezar un Gobierno autonómico acordado con Gerona Bai, candidatura vinculada al PNV, y que necesitaría de la abstención de Bildu.

Añadió que en otros dos aspectos en los que se prueba que hubo negociación con ETA fue la legalización de las “marcas políticas” de ETA y la derogación de la ‘doctrina Parot’, que dio lugar a la excarcelación de los presos de la banda más antiguos.

Concluyó que otra de las consecuencia de que “se pactó con ETA” es que se permitió la consolidación del “proyecto político” del entramado terrorista, que tuvo como una de sus derivadas que las fuerzas constitucionalistas en el País Vasco se convirtieron en “residuales”.