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Marina Jade (Sevilla, 1998) alza la voz. Comenzó su propia revolución cuando empezó a componer y se cambió el nombre artístico. Con Amy Winehouse como referencia y Ruth Lorenzo como maestra, ‘Drinking like I’m sober’, su primer single, refleja esa evolución interna.

Pregunta: ¿Qué tal estás? Acabas de lanzar un single, ¿cuáles son las primeras impresiones después de los primeros días?

Respuesta: Ha sido muy guay. La acogida de la gente está siendo muy, muy guay. No me esperaba tanto cariño y es muy chulo.

 P: El single está chulo, ¡felicidades! De todos los temas que están saliendo después de ‘OT2017’, el tuyo es el primero en inglés, ¿por qué?

 R: Yo creo que soy muy diferente y quería apostar por algo diferente. A la vez que la canción no va sobre desamor o amor ni nada de esto, también he apostado por inglés. ¿Por qué no?

P: ¿Es algo que manejabas, el inglés?

 R: A mí me gusta mucho el inglés. Tengo familia en Londres y me gusta mucho hablar inglés.

P: En varias entrevistas has comentado que querías dejar el conservatorio. Llegaste incluso a hacer un pacto con tu madre para dejarlo si conseguías entrar en la academia. Lo conseguiste. ¿Cómo estás formándote musicalmente ahora?

R: Ahora mismo estoy un poco parada. Literalmente no tengo tiempo para nada. Me gustaría empezar un curso de doblaje y también quiero ver si me saco el nivel B2 de inglés, además de continuar las clases de canto con Mamen, aunque, como ha empezado el nuevo ‘OT’, ahora mismo es imposible.

P: ¿Qué consejo le darías a quien quiera iniciarse en la música y esté pensando en el conservatorio como escuela inicial?

R: Si te gusta que te pisoteen, quédate en España. Si no, vete fuera. La música clásica aquí es un poco complicada. Yo no conozco fuera de Andalucía. De hecho, sólo conozco Sevilla y Córdoba, que es donde yo he estudiado. Un superior musical es muy, muy duro.

P: Cuando estamos inmersos en una rutina agobiante, tendemos a desconectar haciendo lo que más nos gusta. Ahora que la música es tu rutina, ¿desconectas con otras cosas?

 R: No te creas, me gusta mucho cantar (risas). Es mi hobby y es mi profesión, así que realmente los descansos… (risas). A lo mejor me debería calmar un poquito, porque luego la garganta sufre.

P: Has estado componiendo con Ruth Lorenzo, una de tus mayores referentes. Durante todo este tiempo habréis compartido un montón de cosas, ¿qué has aprendido de ella?

 R: De Ruth Lorenzo he aprendido muchísimas cosas. Sobre todo, la fuerza con la que lleva todo. Es alucinante lo que puede llegar a pasar una persona y que sea tan fuerte. A mí me fascina. Me fascina su historia, me fascina ella, no sé… Ha sido muy bonito el hecho de crear un vínculo tan sólido. Ahora, literalmente nos llamamos una o dos veces a la semana para preguntarnos cómo estamos. Bueno, tengo que decir que me llama ella (risas).

P: Y, musicalmente, ¿qué ha sido lo que más te ha calado?

R: Buah. He aprendido que decir cualquier chorrada puede ser una buenísima idea. Aunque una crea que lo que tiene en mente no va a ser buena idea, luego lo dices y es como: “¡Tía, me encanta, es maravilloso!”.

P: ¿Y al revés? ¿Qué aporta Marina a quienes trabajan con ella?

 R: Ostras. No lo sé, la verdad. No me lo he planteado nunca. Yo creo que soy súper paciente. Algo malo es que me lo voy callando todo. Cuando ya rebosa el vaso, entonces sí que me enfado. Y cuando me enfado doy mucho miedo.

P: De todos los músicos con los que podrías haber hecho una composición, ¿por qué Ruth Lorenzo?

R: Porque Ruth Lorenzo y yo parecemos la misma persona. Somos muy iguales. Muchísimo. De hecho, hay veces que da miedo. Antes de que saliera el single, mi representante y yo quedamos con ella para enseñarle el videoclip. Cuando yo lo vi, le hice un comentario a mi representante –no recuerdo ni qué fue–. Cuando ella lo vio, dijo literalmente la misma frase, con las mismas palabras. Nos parecemos un montón.

P: En la letra hablas de monstruos. ¿Qué son? Complejos, inseguridades…

 R: Los monstruos son los jueces interiores que tenemos, esos que están todo el rato diciéndonos las cosas que hacemos mal. Cuando tienes baja autoestima, ese juez te va a estar diciendo que lo estás haciendo mal, pese a que, en realidad, esté bien. La canción va un poco sobre eso.

P: Ahora estás hasta arriba de trabajo entre promoción, entrevistas… Pero, después de esto, ¿qué viene? ¿Más monstruos, más luz o más color?

R: Me gustaría sacar un EP y tengo canciones para hacerlo. Es muy importante seguir trabajando. Cuando salió el single, lo único que hice esa tarde fue componer. No quería ver nada, porque sino me iba a obsesionar completamente y luego iba a estar todo el rato mirando. Me parece absurdo, ya lo he lanzado y ya está. Ahora hay que ponerse con lo siguiente, no me puedo quedar estancada.

P: Todos tenemos personas que nos muestran su apoyo incondicional hagamos lo que hagamos. Para ti, ¿quiénes son?

R: Mi madre, mi hermana y Bastian. Son las tres personas que siempre están ahí. Sobre todo mi hermana.

P: ¿Y en la Academia?

R: Juan Antonio, Mireya y Thalía son tres personas que están siempre. Siempre, siempre, siempre.

P: Esto acaba de empezar. ¿Qué sueños te quedan por cumplir?

R: Yo es que soy una persona con muchísimas aspiraciones en la vida. Hay veces que pienso “madre mía, esto se acaba y no me da tiempo a todo”. Me gustaría aprender a tocar muchísimos más instrumentos, aprender más idiomas, viajar –muchísimo–, consolidarme más aún como Marina Jade y llegar a más gente.

P: Marina es…

R: Luchadora.

P: Si tuvieras que dar un mensaje, algo que quieras transmitir a la gente que va a ver esta entrevista, ¿cuál sería?

R: Que hay que creer siempre en uno mismo. Que los sueños, aunque parezca todo muy utópico, se cumplen. Sí o sí. Obviamente, no cae nada del cielo. Hay que trabajarlo todo y hay que ser muy constante.