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1Meter los zapatos en el congelador

Por increíble que pueda parecer, uno de los trucos más efectivos para evitar que los zapatos nuevos o que llevamos un tiempo sin ponernos, consiste en meterlos en el congelador durante un día. Para poner este truco en práctica, basta con que llenes dos bolsas de plástico (preferiblemente de las pequeñas transparentes) con agua, más o menos hasta la mitad.

Después tienes que anudarlas bien y meter una dentro de cada zapato, empujándolas lo máximo que puedas hacia la puntera, pero con cuidado de que no se rompan. Una vez que hayas hecho esto mete los zapatos en el congelador (puedes meterlos en una bolsa de plástico para que los zapatos no estén en contacto directo con el congelador), y déjalos al menos durante las 24 horas siguientes. De esta manera, conseguirás que los zapatos cedan y se ensanchen un poco, por lo que dejarán de apretarte y de rozarte.

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